"(...) P- ¿Qué respuesta plantean los movimientos sociales al “austericidio”?
En los últimos cuatro años ha habido en Grecia más de 3.000 movilizaciones (huelgas por sectores, manifestaciones, protestas…). La mayoría de ellas fueran sofocadas con gases lacrimógenos.
En los últimos cuatro años ha habido en Grecia más de 3.000 movilizaciones (huelgas por sectores, manifestaciones, protestas…). La mayoría de ellas fueran sofocadas con gases lacrimógenos.
Eso ha
llevado a que una parte de la sociedad tome conciencia de la situación,
pero es una parte no demasiado significativa para que las cosas
cambien desde la base. La represión ha generado un estado de inhibición
y miedo en gran parte de la sociedad, que no quiere salir a que le
gaseen ni a reclamar nada; que permanece en sus casas, en una política
de aguantar y “sálvese quien pueda”, que la crisis es como una “nube”
que acabará pasando.
En todo ello los sindicatos han desempeñado un
papel de “canalizadores” de la situación, a favor de los intereses del
“establishment” y de los partidos en el poder, a los que han hecho el
juego. Han canalizado la indignación mediante manifestaciones inocuas
para el poder. (...)
P- ¿Cuál es el discurso dominante en Grecia ante la crisis y los recortes?
Si uno lee en general la prensa y los canales de información habituales, tiene la impresión de que todo son éxitos. Es más, este año el gobierno ha presentado un “superávit primario” de 3.000 millones de euros; y lo ha celebrado a bombo y platillo.
También han anunciado de
manera triunfalista la vuelta de Grecia a los mercados internacionales
de deuda, cuando el problema es precisamente que el estado tenga que
financiarse en los mercados.
Ahora bien, personas que formaban parte
del servicio estadístico del estado (y que han sido defenestradas)
manifiestan que en realidad hay un acuerdo entre el gobierno y la
Troika para el cálculo de este superávit, de manera que les favorezca.
Si los 3.000 millones de euros de “superávit primario” se hubieran
calculado con los mismos métodos que el año anterior, supondrían un
déficit de 19.000 millones de euros.
Es más, 1.000 millones de euros
han ido directamente al pago de acreedores como parte que les
corresponde por un eventual superávit. (...)
P- Por último, EPAM plantea la salida del euro. ¿Ves alguna solución alternativa?
La salida del euro es uno de los grandes tabús dentro de la Unión Europea. Pero realmente el euro es una moneda en fase experimental, que lleva algo más de diez años de funcionamiento. No ha representado más que acumulación de capital en el núcleo duro de Europa y deuda en la periferia.
La salida del euro es uno de los grandes tabús dentro de la Unión Europea. Pero realmente el euro es una moneda en fase experimental, que lleva algo más de diez años de funcionamiento. No ha representado más que acumulación de capital en el núcleo duro de Europa y deuda en la periferia.
A Grecia se le acusa de falta de competitividad, pero el
país ha perdido un 60% de competitividad en los años que lleva en el
euro. El paro, que no pasaba del 10%, ahora se sitúa en torno al 27%.
Antes del euro, existía capacidad de ahorro. Ahora, por el contrario,
se ha disparado tanto la deuda pública como la privada.
Si consideramos
la deuda que arrastraba Grecia desde el final de la segunda guerra
mundial hasta el ingreso en el euro, y la comparamos con la que se
produce a partir de la entrada en la moneda única, veremos que se ha
multiplicado por 2,5. Ahora bien, lo importante es que la moneda no es
sólo un elemento de cambio, sino también una herramienta de acción
política. Y, sobre todo, de soberanía.
Es cierto que la salida del euro
no es la solución a todos los problemas, pero es imposible que siga
habiendo vida para Grecia dentro del euro. Es necesario regresar a una
moneda nacional, avalada por la economía real del país." (Entrevista a Pedro Olalla, Enric Llopis, Rebelión, 22/05/2014)
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