"Quienes, basándose en datos puntuales, celebran la recuperación que se
supone que estamos disfrutando, se olvidan generalmente de examinar a
quién está favoreciendo este proceso.
Porque si hay un dato alarmante
para el conjunto de los ciudadanos de este país es el que nos ha
ofrecido el último informa de la OCDE, que revela que España es, con
mucha diferencia, el país en que está aumentando más la desigualdad.
¿Qué efectos va a tener para los ciudadanos españoles este aumento de la
desigualdad? El primero es el de la escasez y degradación de las
oportunidades de trabajo. (...)
han abandonado el mercado de trabajo formal, como consecuencia del
desánimo que engendra el paro de larga duración, que lleva a que muchos
queden sin ayudas del gobierno; estos “trabajadores perdidos”, que se
caen de las estadísticas, alimentan la ilusión de que el paro disminuye. (...)
La propia OIT calcula que un 48 por ciento de los que trabajan lo hacen
en puestos “vulnerables”, con el riesgo de no tener ni unos ingresos
asegurados ni acceso a la seguridad social.
Todo esto ha ido aumentando
con el auge del “trabajo flexible”, que se da cada vez más en las
empresas que contratan un gran número de trabajadores, como los
almacenes, los supermercados o los negocios de comida rápida, donde
abundan los contratos de diez, de ocho e incluso de cero horas.
Una investigación realizada por el departamento de sociología de la
Universidad de Cambridge en dos grandes empresas de supermercados, una
británica y otra de Estados Unidos, llega a la conclusión de que esta
situación “causa ansiedad, estrés y depresión en los trabajadores, como
consecuencia de la inseguridad a que se ven sometidos”.
En Estados
Unidos calculan que cerca de la mitad de los trabajadores en negocios de
comida rápida necesitan ayudas sociales para sobrevivir. Los contratos
de cero horas, que no garantizan un mínimo de paga y obligan a los
trabajadores a estar disponibles para cuando se les necesite, se
destinan sobre todo a mujeres, jóvenes y mayores; pero el gobierno
británico se propone forzar a los parados a aceptarlos, cuando se los
ofrezcan, si no quieren perder los subsidios de paro por tres meses o
más. (...)
Vamos a ver un ejemplo de estos “buenos trabajos” que el avance del
“trabajo flexible” está produciendo entre nosotros. Uso en este caso un
ejemplo español, analizado hace un tiempo por La Lamentable,
como es el de Telepizza, donde hay sueldos de 250 € a 350 € al mes, pero
que hace ahora contratos de 24 horas mensuales, con un salario de 125
€, esto es a 5 € la hora.
Su plantilla está integrada mayoritariamente
por menores de 25 años, muchos estudiantes, y cada vez más padres y
madres de familia en situación precaria, y con miedo a perder el empleo.
¿Son estos los cientos de miles de puestos de trabajo que se nos
prometen para el futuro? Lo peor es que el paro se está convirtiendo en
una situación permanente para muchos. (...)
En febrero de este año la Cruz Roja de Catalunya publicó un estudio
sobre el impacto de la crisis en las personas de más de 45 años, que
muestra la vulnerabilidad de un grupo en que figura un gran número de
hombres y mujeres que no habían trabajado anteriormente como asalariados
y que se ven ahora obligados, por el aumento de cargas familiares –por
ejemplo, por la tardía emancipación de los hijos, o por el retorno de
los que ya se habían emancipado- a buscar un trabajo en condiciones
difíciles.
A los que hay que añadir a quienes han perdido su trabajo y
se ven obligados a buscar otro con urgencia para asegurarse una pensión
de jubilación, que podría verse afectada por los cambios en la exigencia
de años trabajados y cotizados.
Entre las conclusiones de la encuesta
figuran estos datos: sólo el 16’4 por ciento de las personas encuestadas
está trabajando, de los que más de la mitad lo hacen con contrato a
tiempo parcial; el 67 por ciento de los contratos tiene una duración
inferior a un año; más de la mitad de quienes trabajan lo hacen por
ingresos mensuales inferiores al salario mínimo interprofesional.
Lo
cual, concluye el estudio, demuestra que tener un trabajo no garantiza
tener unos ingresos económicos suficientes como para salir de la
exclusión. Entran a formar parte del grupo, cada vez más amplio, de los
trabajadores pobres. (...)
Que hay recuperación puede ser cierto; pero lo que no se nos aclara es quién se está recuperando, y a costa de quién." (Josep Fontana, La Lamentable, 01/07/2014)
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