30.11.14

¿Han dado un salto político histórico las clases medias de una gran parte del Viejo Continente?

"(...) La erosión de la credibilidad institucional es el resultado de una larga crisis económica, probablemente la más dilatada desde la Gran Depresión de los años treinta, combinada con el deplorable comportamiento de una parte de la clase política y de la económica.

Siendo este fenómeno especialmente grave en el caso español, también debe decirse que no se trata ni mucho menos de un caso diferencial o singular. En este asunto Spain is not different, tal vez sí más venal.

Con características propias, la crisis política se ha instalado en prácticamente todo el sur de la eurozona, Italia, Grecia, España, pendientes de la evolución en la vecina Portugal, sacudida ayer mismo por la detención del ex primer ministro socialista José Sócrates, acusado de corrupción y blanqueo de capitales, manifiesta en la compra de una lujosa residencia en París.

El virus aqueja asimismo a parte del núcleo central de la moneda única, es el caso de Francia, donde el Frente Nacional de Marine Le Pen cabalga firma hacia la primera posición electoral en un contexto de desprestigio sin precedentes de la presidencia de François Hollande. En el norte de la eurozona la otra cara la representa la fuerza creciente de partidos que ven a los socios del sur como impenitentes gorrones.

Hace pocos días el analista Wolfgang Münchau escribía en el Financial Times: “Como ocurre muy a menudo en la vida, la verdadera amenaza puede no venir de donde se espera, los mercados de deuda. Los principales protagonistas hoy no son los inversores internacionales, sino los electores insurrectos más inclinados a votar a una nueva generación de líderes y más inclinados a apoyar movimientos de independencia regional”.

¿Se han vuelto locos esos electores, convertidos ahora en insurrectos? ¿Han dado un salto político histórico las clases medias de una gran parte del Viejo Continente? Probablemente son ciudadanos acosados por la crisis o temerosos de verse arrollados por ella. Y que no acaban de ver el final del túnel después de tan largo periodo de sufrimiento, degradación de sus condiciones de vida y pérdida de expectativas de mejora para ellos y sus hijos.

Por eso no es casual que el punto en común de la mayoría de los movimientos radicales que están logrando más visibilidad en el sur de Europa sea la propuesta, más o menos explícita, de marcar distancias con la moneda única, cuando no la salida explícita. (...)"      (Electores insurrectos, de Manel Pérez en La Vanguardia, en Caffe Reggio, 23/11/2014)

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