13.11.14

La única fórmula comprobada para romper la espiral recesiva es aplicar políticas fiscales expansivas

"(...) El auge de opciones que defienden explícitamente una gestión alternativa de la crisis nos ubica en un escenario cualitativamente diferente.   (...)

La formulación de una hoja de ruta económica para gobernar a favor de la mayoría ha de hacerse tomando en cuenta el complicado contexto actual. La economía española se encuentra inmersa en un tipo de crisis particular, que técnicamente se conoce como “deflación por deuda” (Fisher) o “recesión de balances” (Koo). 

Se trata de una especie de bloqueo en el que todos los agentes se encuentran colapsados por el peso del sobreendeudamiento que soportan. Deshacerse de esas deudas pasa a ser el objetivo fundamental de la mayor parte de empresas, familias y administraciones públicas, que consecuentemente limitan severamente su gasto. La contención general del gasto debilita la demanda agregada, lo cual lastra la actividad económica y, con ella, el empleo y la generación de renta. 

En un contexto como el descrito, con los niveles de producción, empleo y renta en retroceso como consecuencia de los esfuerzos por devolver las deudas, los problemas para hacer frente a la deuda acumulada no sólo no disminuyen sino que se incrementan. 

Esta secuencia sintetiza la “trampa” en la que se encuentra la economía española desde el año 2009: desde entonces el crédito concedido a las empresas comienza a descender, la deuda total ya equivalía a casi un 400% del PIB (399,2%, exactamente) y la producción cayó un 3,1% interanual en el último trimestre.

La espiral perversa en la que deuda y recesión se retroalimentan mutuamente genera una inercia de destrucción económica y regresión social. (...)

Otros episodios previos de “recesión de balances” así lo demuestran: La Gran Depresión en los años treinta, la denominada “década perdida” de los países latinoamericanos, o la crisis en que se encuentra la economía japonesa desde los años noventa. El estudio de estas experiencias aporta evidencia sobre las posibilidades de gestión de este tipo de crisis y de los horizontes posibles para nuestra situación actual. (...)

c) La única fórmula comprobada para romper la espiral recesiva es aplicar políticas fiscales expansivas.  (...)

 Ni el consumo de las familias ni la inversión empresarial -en retroceso o estancados debido al sobreendeudamiento, la caída del nivel de renta y la restricción de crédito-, tienen capacidad para romper el círculo vicioso de la “recesión por deuda”. 

El gasto público, sin embargo, juega un papel estratégico: su expansión no sólo impulsa de la demanda pública en sí misma, sino que también, a través de la generación de empleo y rentas que genera, impacta positivamente sobre la demanda privada. 

No se trata de reactivar la actividad económica sin más, sino de hacerlo mediante políticas fiscales que prioricen objetivos estratégicos, como la necesaria reconversión ecológica del modelo productivo y la protección de los grupos sociales más vulnerables. 

En segundo lugar, acelerar el proceso de desapalancamiento para librarnos de una década perdida dramática en términos de retrocesos sociales exige una gestión audaz tanto de la deuda pública como privada. Se impone reducir drásticamente el nivel de endeudamiento de la economía, lo cual supone la aplicación de algún tipo de quita o impago.  (...)

La realización de auditorías de deuda rigurosas e independientes es el mecanismo adecuado para determinar qué tipo de reestructuración ha de llevarse a cabo. 

Auditorías y quitas no ha de realizarse exclusivamente en el caso de la deuda pública. La deuda hipotecaria sobrevalorada de las familias con dificultades económicas también requiere una reducción efectiva, mediante la aplicación de quitas parciales en los casos que cumplan ciertos requisitos socioeconómicos. 

 Este tipo de quitas, según explica el propio FMI, ya se aplicaron con éxito probado en Estados Unidos durante los años treinta o más recientemente en Islandia (ver el capítulo 3 del World Economic Outlook del FMI de abril de 2012).

Por último, el desarrollo de una reforma fiscal que permita recaudar recursos suficientes y de forma muy progresiva es otra pieza necesaria del programa económico del cambio.(...)

 En definitiva, revertir la austeridad dando paso a políticas fiscales expansivas, avanzar hacia una reestructuración eficaz de la deuda pública y privada que incluya auditorías y quitas, y aplicar una reforma fiscal muy progresiva, son condiciones necesarias para una transformación económica a favor de la mayoría. (...)"           (Bibiana Medialdea Garcia, Publicado en Cuadernos de eldiario.es nº 6, junio de 2014, en Crítica de la economía y economía crítica, 24/10/2014)

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