12.11.14

Una inmigrante con una enfermedad infecciosa grave estuvo sin control sanitario más de un año y medio

"La sanidad pública madrileña negó unas pruebas médicas a una inmigrante por exigirle el pago de facturas pendientes tras ser ingresada de urgencia. La mujer, que padece hepatitis b, ha estado más de un año sin control sanitario ni tarjeta a pesar de que sufrir una enfermedad infecciosa grave le garantiza el acceso a la asistencia en la Comunidad de Madrid. Además, por su precaria situación económica, la mujer tenía derecho a la tarjeta sanitaria por límite de ingresos.

Adela (nombre ficticio) ha vivido un año y medio con la ansiedad de quien sufre una patología crónica grave y no tiene cobertura médica de ningún tipo. En agosto de 2012 caducó su tarjeta sanitaria y en un centro de salud madrileño le dijeron que ya no tenía derecho a la sanidad pública en virtud del Real Decreto de 2012 que excluye a inmigrantes sin cotización, entre otras personas. Acudió a una aseguradora, que le negó un seguro debido a sus problemas de salud. Quedó así inerme con el virus de la hepatitis actuando en su organismo.

En diciembre de aquel año acudió a urgencias del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, de la red pública, "porque no aguantaba más". Llevaba varios días con fiebre alta y fuertes dolores fruto de la enfermedad. "Allí me atendieron bien. Me tuvieron que ingresar 24 horas y me dieron cita para que me viera el especialista porque necesitaba algunos análisis", relata.

Pero cuando le dieron el alta hospitalaria, tuvo que personarse en administración. "Dijeron que me pasarían una factura y que llamase a facturación en los próximos días", relata. Ella, como no tenía seguro y temía no poder pagar la factura, no llamó. Acudió a los pocos días al Centro de Especialidades de Avenida de Portugal –dependiente del Hospital Clínico– para las pruebas que le habían pedido. 

En el mostrador la rechazaron al informarle de que "no podían atenderme porque tenía una deuda pendiente con el hospital". Adela imaginaba que la cantidad ascendería a "unos 300 euros o así", pero la factura que llegó a su casa fue de 2.246 euros, una cantidad que no ha pagado y que ahora teme que le afecte en una ayuda social a la que aspira, por tener un hijo a cargo sin ningún ingreso.  (...)

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