10.11.14

Y después del 9-N… ¿un partido del president Mas?

"President, convoque elecciones, queremos votar en los próximos tres meses". La arenga lanzada por Carme Forcadell, presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), el pasado 19 de octubre, puso sobre la mesa el escenario en el que Artur Mas deberá empezar a moverse a partir de este lunes, un día después del 9-N, en el que él mismo aseguró a la prensa internacional que seguirá "avanzando" hacia el "objetivo final de celebrar un referéndum vinculante sobre la independencia de Catalunya".

La exigencia de la ANC no sorprendió al president de la Generalitat, en tanto que él mismo ya había asumido este compromiso electoral unos días antes, cuando compareció ante los medios para convocar la consulta alternativa y evidenciar así la ruptura de la unidad entre los partidos favorables al derecho a decidir. Pero sí hubo dos factores de la intervención de la ANC y Òmnium Cultural que incomodaron a la cúpula del Govern.

El primero, la vehemencia con la que las madres espirituales de la sociedad civil independentista marcaron el plazo de la decisión, recordado este sábado: "Queremos elecciones antes de marzo". El segundo, y más importante, el nulo interés mostrado en que las plebiscitarias tuvieran como requisito una lista conjunta de partidos soberanistas, tal y como había sugerido Artur Mas. (...)

Pero el politólogo Joan Subirats no ve tan claro que CiU dé el siguiente paso con la rapidez que auguran algunos. "Ganas de elecciones no tienen. El escenario no les es propicio y, además, me huelo que entre el Govern catalán y el Gobierno español hay algún tipo de acuerdo para que la consulta se realice de forma más o menos tranquila a cambio de retomar negociaciones. Con este escenario, CiU ganaría tiempo y Rajoy evitaría un parlamento catalán con mayoría republicana y por lo tanto más radicalizado".  (...)

Antes o después, si finalmente acaba convocando plebiscitarias, deberá decidir cómo afrontarlas si ERC no le da el apoyo que le gustaría para liderar un frente soberanista -lo cual es, a día de hoy, una quimera-.

"Tanto si integra una lista conjunta como si concurre sola, CiU deberá diluirse como coalición. En este segundo escenario, a Convergència sólo le quedaría enfatizar la figura de Mas, el único capital que le queda ahora mismo dentro del partido", apunta Subirats.  (...)

En este escenario, Artur Mas podría optar por liderar una lista de país (de Catalunya, como nación) rodeándose de sus políticos afines, atrayendo personalidades del independentismo y buscando alianzas que le permitieran aguantar el cuerpo a cuerpo con Esquerra.

A Cardús, sin embargo, esta posibilidad se le antoja inviable. "En términos razonables es difícil que esto se pueda dar. ¿Salir del partido y montar otro con distintas siglas? Demasiado complicado. Otra cosa es que se intente disminuir el papel del partido y se centre todo en el liderazgo de Mas", sostiene.  (...)"         (Público, 10/11/2014)

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