"(...) En realidad, el aparato intelectual de la teoría neoclásica hace años
que viene desmoronándose, su incompetencia no alcanza parangón. Sin
embargo, si se mantienen dichas políticas de manera persistente es por
algo más.
Ya saben nuestra explicación, es puro instinto o prerrogativa de clase, la superclase, quien es quien generosamente financia es estas escuelas, defiende sus intereses.
¿Saben ustedes que recientemente en los Estados Unidos, con la aprobación de la ley de presupuesto federal para 2015, los lobbies bancarios consiguieron que los legisladores derogaran una parte clave de la reforma financiera Dood-Frank de 2010?
Pues sí, se les permite de nuevo usar las cuentas de ahorro de los
estadounidenses comunes para apostar en los mercados financieros y
apalancarse. El problema, como siempre, es que han elegido un mal
momento, el principio del estallido de la madre de todas las burbujas.
Se empeñan constantemente en reconstituir el sistema existente con el
objetivo último de favorecer de manera permanente a la clase dominante,
los más ricos, los intereses corporativos, mientras que dejan a los
ciudadanos, especialmente a los más pobres, con una sensación de
impotencia y desesperación política. ¡Y luego hablan de populismos! (...)
En la política monetaria expansiva diseñada por los Bancos Centrales está el origen de muchos de nuestros problemas.
Se dicta al servicio exclusivo de las élites, especialmente las
bancarias, como venimos denunciando desde estas líneas.
Solo genera
inflación de activos, burbujas, riqueza temporal a una élite, hasta que
acaba estallando. Ya van tres grandes burbujas desde 1998, la tecnológica, la inmobiliaria, y la actual, mezcla entre energética y de deuda soberana, la madre de todas las burbujas.
Paralelamente, se está produciendo una brutal expansión de la deuda pública
en la práctica totalidad de las democracias occidentales. Detrás de
ello no se pretende sostener el empleo, los ingresos, las pensiones, la
seguridad de una vivienda, tener unos estándares salariales mínimos, o
el derecho a una educación digna como elemento de mejora social. ¡No!,
no hay nada de eso.
Sólo se está incrementando la deuda pública para financiar a terceros, sanear sus desaguisados, pero no a todos, sólo a la superclase.
Mientras, el problema de fondo continúa incrementándose: más deuda
impagable, menos inversión productiva, más bancos sistémicos, menos
salarios, más pobreza, más desigualdades, menos libertad.
Deflación por deuda
Las políticas económicas implementadas ya se han agotando, se
encuentran al borde del fracaso más absoluto. Constituyeron una
auténtica huida hacia adelante, en principio por incompetencia
académica, ahora simple y llanamente por defensa de unas élites
quebradas de facto, las bancarias y sus aledaños.
Sin embargo, toda
huida hacia adelante llega a su fin. Venimos alertando como la actual
crisis sistémica está entrando ya en una nueva fase de profundización de
la misma, la Segunda Fase de la Gran Recesión (2014-2016), en una depresión económica que se conoce como deflación por endeudamiento. (...)" (Juan Laborda, 17/12/2014)
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