"(...) El problema de las pensiones públicas en España no es que no haya
suficientes jóvenes (que con sus cotizaciones sociales pagan las
pensiones de sus padres y abuelos), sino que no haya suficiente trabajo
para los jóvenes. En realidad, España está exportando gente joven. No
hay falta de jóvenes en España.
El problema de las pensiones está, pues,
en el mercado de trabajo, con un enorme desempleo, una tasa de
ocupación muy baja, y unos salarios muy bajos que continúan bajando. Y
todo ello como consecuencia de las políticas públicas de una clara
sensibilidad neoliberal, que traducen el enorme ataque del mundo del
capital (hegemonizado por el capital financiero) contra el mundo del
trabajo.
Y utilizo deliberadamente el término “ataque”, pues estas
políticas neoliberales (que consisten en recortes del gasto público
social y en reformas laborales para reducir los salarios) intentan
debilitar al mundo del trabajo a fin de conseguir una mayor
rentabilidad, la cual está alcanzando, no solo en España sino en toda
Europa, unos niveles muy altos.
El pensamiento neoliberal quiere
esconder esta realidad, refiriéndose no al conflicto capital-trabajo,
sino al conflicto (inexistente) entre jóvenes y ancianos.
El enorme crecimiento de la productividad y el aumento del porcentaje de
la población que trabaja explica el gran crecimiento de la riqueza en
nuestras sociedades, crecimiento que podría sostener (e incluso
aumentar) los Estados del Bienestar. Esta situación es más que evidente
en España, donde el PIB de hoy es veinticuatro veces superior (en moneda
constante) al que existía a principios del siglo XX, (...)
Los llamados “expertos” no se hicieron la pregunta lógica: ¿por qué una
economía que se ha multiplicado por 24 en el periodo 1900-2000, no
puede pagar las pensiones de una población cuya esperanza de vida a los
65 años se ha multiplicado por 2?
Cuando los economistas neoliberales
señalan que es injusto que la edad de jubilación (65 años) no haya
variado desde hace algo más de noventa años, no dicen nada sobre el
hecho de que el número de horas diarias de trabajo (8 horas) en el mundo
laboral no haya variado nada desde el siglo XIX.
En realidad fue John
Maynard Keynes el que predijo que el aumento de la productividad
permitiría que la gente trabajara solo 15 horas a la semana en 2030. No
se tiene en cuenta, pues, que el enorme crecimiento de la riqueza,
resultado del crecimiento de la productividad, permite una notable
expansión del Estado del Bienestar.
El impacto de la productividad
Hace unos cuarenta años el 18% de la
fuerza laboral trabajaba en el campo en España. Hoy es solo el 2%, y con
lo que este porcentaje produce hay suficiente alimento para mantener a
la población española. Imagínese la ridiculez que hubiera significado
que algún economista hubiera dicho en aquel momento, hace 40 años, que
España se moriría de hambre hoy –año 2014- como resultado de falta de
trabajadores en el campo. Pues una situación idéntica ocurre con las
pensiones.
El hecho de que en el año 2050 vaya a haber, en lugar de 2,4
trabajadores por pensionista (con datos de 2010), solo 1,15, no tiene
que ser ningún problema, pues 1,15 trabajadores producirán más riqueza
de la que hoy producen 2,4.
Es más, cualquier país puede escoger pagar
las pensiones a través de fondos generales del Estado (como ya están
haciendo muchos países) en lugar de hacerlo a través de las cotizaciones
sociales. Y hay suficiente riqueza en el país para sostener el
altamente popular Estado del Bienestar. (...)"
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario EL PERIÓDICO
DE CATALUNYA, 25 de noviembre de 2014, y en la columna “Dominio Público”
en el diario PÚBLICO, 27 de noviembre de 2014, en vnavarro.org, 27/11/2014)
No hay comentarios:
Publicar un comentario