"América Latina llegó lustros antes al lugar en el que se encuentra ahora el sur de Europa; del mismo modo que Grecia recorre el mismo camino pocos años antes que el resto de países de la periferia de la UE.
Los años del saqueo, la corrupción y el secuestro de la soberanía a
través de la deuda hundieron a una América Latina que picó del cebo de
la responsabilidad, la madurez y la alternancia
bipartidista entre dos opciones de estética diferenciada e idéntica
sumisión a quienes masacraban a sus pueblos.
Esa etapa la hemos vivido
también en el sur de Europa: en Grecia y en España.
La etapa que se puede abrir en 2015 en Grecia y pocos meses después
en España es la de la recuperación de la soberanía popular que haga
reales los derechos humanos de sus pueblos. (...)
En las últimas elecciones griegas ya se puso la maquinaria mafiosa de la UE, con Angela Merkel en un protagonismo estelar, a amenazar a Grecia con su expulsión del euro en caso de elegir a Syriza. (...)
El pueblo griego cedió a las amenazas y lo ha pagado tan caro que es
improbable que esta vez vuelva a ceder. Eso también sucedió en América
Latina. Y como no funcionaba se dieron los golpes de Estado que hicieron
falta con esa alianza militar-patronal-internacional que tantos éxitos
dieron en Chile en 1973.
Ese escenario es el que le tocará a los griegos (y a los españoles)
en 2015. Una elevación de la tensión hasta donde haga falta: el objetivo
será someter a Syriza o someter al pueblo griego. (...)
Harán lo que haga falta. Más, si cabe, pues en casa no se juega. (...)
Ante eso se hace imperiosa una unidad popular con expresión política que
nadie pueda parar: en el año en que podemos cambiar el país (y el
continente) es un imperativo moral apartar a un lado a quien ponga
trabas a la unidad popular para detener el saqueo. Syriza ha demostrado
ser una expresión de esa voluntad de unidad popular tras haber hecho
Synaspismós un análisis parecido al que hizo IU sobre la refundación de
la izquierda y además llevarlo a cabo.
En España ninguna organización ha
hecho un recorrido similar: acaso los Ganemos sean el cauce posible
para una unidad (ahora inexistente) de organizaciones y activistas que
recuperen la soberanía y conquisten la democracia y los derechos humanos
de manera efectiva. (...)
En América Latina sólo el pueblo salvó al pueblo, sólo el pueblo en
la calle y en las urnas detuvo los ataques golpistas. Y en el sur de
Europa ocurrirá lo mismo.
Tocará hacer un traje nuevo, unas instituciones nacionales (y sin
duda europeas) pensadas no para la sumisión pacífica de los pueblos con
el disfraz bipartidista sino para la soberanía popular, para la
democracia. Así lo expresaba Alexis Tsipras en una entrevista en 2012:
“La
lección más importante radica en que la izquierda no puede desplegar
sus armas en la sola propuesta de cambio político del sistema, no. La
izquierda tiene que basar su esperanza y su trabajo en la sublevación
del pueblo. Los pueblos se levantan y luchan. Si en el futuro llegamos a
tener un gobierno Syriza en Grecia, para poder trasladar el poder de
los poderos al pueblo ese proceso tiene que estar acompañado por la
participación de las masas, a fin de revertir la situación. Un gobierno
solo no lo puede hacer.
También son necesarias nuevas instituciones
democráticas. Nosotros no podemos cambiarnos de ropa y ponernos el traje
del poder anterior. Ese traje no nos queda bien. Hay que crear entonces
nuevas instituciones sociales y políticas para levantar a las fuerzas
del pueblo, que en este momento están marginalizadas dentro del sistema y
no tienen ni participación ni poder. Debemos trasladar ese poder a toda
la gente.” (..)" (Hugo Martínez Abarca, Cuarto Poder, 30/12/2014)
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