5.1.15

El diktat de Berlín al Gobierno de Rajoy fue bien claro al comienzo de su legislatura: una mayor transparencia en el mercado español para las empresas extranjeras

"(...) hay que acudir a una variable que olvidamos a menudo y que nuestros dirigentes tienden a ocultar. A saber, que España es desde mayo de 2010 un país intervenido de facto por la UE, con un rescate que ronda la cifra de 700 mil millones de euros y la modificación impuesta de nuestra Constitución en ese mismo verano.

 Y la corrupción, anomalías, irregularidades, robos y estafas que las auditorías de Berlín y la Troika detectaron en España escandalizaron profundamente al calvinismo centroeuropeo y escandinavo. Además del grave perjuicio causado a los fondos de pensiones especialmente noruegos en nuestras cajas. 

No por casualidad, Bruselas tenía además en su poder, por los oficios de la inteligencia alemana, la relación de políticos y empresarios españoles que aparecían en la lista de defraudadores que Falciani sustrae al HSBC en 2008. 

Ante todo ello, el diktat de Berlín al Gobierno de Rajoy fue bien claro al comienzo de su legislatura: iniciar la catarsis española motu propio en los grandes partidos causantes de la gran corrupción por un motivo de estricta justicia y por otro de cambiar las reglas del juego en pro de una mayor transparencia en el mercado español para las empresas extranjeras.

Pero los diez negritos de nuestro establishment se negaron durante tres años a ello, cometiendo así un grave error: olvidar que habían perdido su habitual impunidad por la intervención, enrocándose en una negación escapista de la necesidad de una profunda catarsis. No se daban cuenta de que el gobernador de la isla Negra ya no eran ellos y que la invitación a la mansión incluía un precio personal bien alto.

La presión centroeuropea pasó, como en la novela que nos ocupa, de las palabras a los hechos: tras fuertes presiones, el Rey se ve obligado a abdicar el dos de junio de este año por la corrupción imperante. Fue el primer negrito de nuestro drama. 

Y si se terminaba de forma tan expeditiva con la impunidad que regía, entonces todo sería posible: desde la dimisión de Spottorno hasta la defenestración de Rodrigo Rato o el sindicalista minero Fernández Villa. Y lo que llegará en este fin de la impunidad.

El Gobierno -y también el PSOE- ha intentado una jugada extrema: presentarse a última hora como coautor de esta catarsis impuesta. Nada más lejos de la realidad. El juez invisible prosigue su labor fiscalizadora en un ajuste de cuentas histórico en esta ratonera. 

Y no parará hasta que las cúpulas -si no los partidos mismos- sean relevadas. Y creo que pronto oiremos un fúnebre estribillo dirigido a nuestro presidente de Gobierno, la última víctima de la obra de suspense (...)

Aprovechemos la presión del norte de Europa para terminar con impunidades y acelerar los cambios necesarios ante los enormes desafíos del 2015. Sabiendo que la catarsis es el antídoto único ante la revolución."           (El Mundo | Ignacio García de Leániz Caprile, en Tribuna de Prensa, 29/12/2014)

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