"(...) Con Syriza en el poder se revitalizarían las esperanzas de la gente en
la restauración de los derechos fundamentales de bienestar. Esto
requeriría un duro enfrentamiento con los acreedores de la UE y del FMI,
y al menos una renegociación del programa. (...)
Syriza también tendría sus armas. Cuanta más presión se aplique a
Grecia y a los bonos griegos, mayor es la pérdida que tendrían que
afrontar los acreedores del país en caso de incumplimiento.
Los estados
miembros de la UE y el FMI han bombeado cientos de miles de millones de
euros a Grecia desde 2010, exigiendo que controlar la deuda pública
externa sea la máxima prioridad. En consecuencia, más del 90% del dinero
del rescate se dirigió directamente a los bancos griegos e
internacionales y a otros titulares de bonos extranjeros.
Los programas
de rescate fueron esencialmente un plan para rescatar los bancos
nacionales y extranjeros. Hoy, dos tercios de la deuda griega está en
manos de instituciones como el FEEF y el MEDE, garantizados por los
estados miembros de la UE, mientras que una quinta parte es directamente
de los estados miembros. Eso significa que una moratoria griega
golpearía principalmente los gobiernos de dichos estados.
Si Grecia tuviera que suspender los pagos y especulara sobre una
acción unilateral tendría que salir de la zona euro, pero al mismo
tiempo esto afectaría los acreedores.
Este es un primer argumento que un
gobierno de izquierdas podría utilizar para forzar a la troika para una
renegociación justa respecto a la deuda. Un gobierno presidido por
Syriza necesita estos argumentos porque su estrategia se basa en gran
medida en un nuevo poder de negociación.
Una segunda parte de esta estrategia debe ser la la preparación para
una hipotética salida del euro por parte de Grecia. De hecho,
recientemente se supo que Alemania y los Países Bajos -a pesar de haber
beneficiado enormemente de la moneda única – habían diseñado un Plan B
en 2012 para volver a su moneda nacional en caso de que el euro se
desplomara.
Grecia también deberá tener un plan de este tipo. Y es que
mientras que Syriza siga diciendo que una solución fuera del euro y de
la UE no es una opción, su influencia en las negociaciones será bastante
débil. Sólo si dejan claro que los derechos fundamentales de bienestar
son más importantes que un sistema monetario y si explican que, como
pro-europeos, sus políticas pretenden preservar la cohesión social,
serán capaces de volver a la mesa de negociaciones con una posición
fuerte.
Uno puede imaginar el impacto político que habría en Europa si,
después de Grecia, otros países endeudados siguieran su camino. Si
Syriza logra resistir, soportar la presión y revertir la dinámica, la
misma perspectiva sería instigada por ejemplo, en Portugal y España,
donde los partidos anti-rescate ganan impulso." (Alexandros Moutzouridis / Steffen Stierle – ElDiario.es , en Attac España, 27/12/2014)
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