"Entre los niños es habitual que se cambien las reglas en mitad del juego
cuando el resultado no discurre como habían previsto sus organizadores.
Pero entre adultos, ese comportamiento suele cuando menos cuestionarse.
La decisión del Banco Central Europeo (BCE) de dejar de aceptar deuda
soberana griega como colateral para seguir financiando a las entidades
helenas también cambia las reglas del juego y cuestiona el verdadero
papel del BCE en este episodio.
En realidad, la decisión ya se esperaba, pero para finales de mes. Es
entonces cuando concluye el plazo del segundo rescate griego y la
entidad ha dejado claro que sin programa de rescate —es decir, sin un
compromiso explícito a acatar un plan de ajuste fiscal— la entidad no
puede aceptar deuda que no tenga grado de inversión. Los bonos griegos
tienen calificación de bono basura y hasta ahora se había hecho una
excepción con ellos.
Apenas 15 días antes de su vencimiento natural, sin que se haya
producido un impago y con el programa, por tanto, en vigor, el BCE no
puede argumentar que su decisión de adelantar el fin de la excepción se
ajuste a razones de índole monetaria.
Draghi marca con su decisión el calendario de negociación con Grecia y
acorta los márgenes de Atenas. A partir del próximo miércoles, día 11,
los bancos griegos ya no podrán acceder a la financiación barata que
ofrece el BCE (al 0,05%) sino que tendrán que pagar los sobrecostes que
supone la financiación de la ELA (1,55%), por una cuantía que ahora
parece suficiente siempre que la fuga de depósitos no se acelere. (...)" (Alicia González , El País,
5 FEB 2015)
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