13.2.15

El modelo económico ultraliberal elegido para la creación del euro era erróneo

"Lo que está en juego en la batalla entre Grecia y la pareja Alemania-Banco Central es nada menos que una cierta manera de concebir el devenir del continente europeo. El panorama actual está muy claro. El problema no es ahora estrictamente económico, sino irremediablemente político y cultural. 

Es el desenlace de una orientación elegida con el Tratado de Maastricht, que topó de frente con la crisis mundial de 2008 y se hundió en las estrategias de austeridad puestas en marcha bajo la batuta de Alemania.

 Todo estriba en una sola imposición: el modelo económico ultraliberal elegido para la creación del euro era erróneo, pues no preveía, entre otros graves defectos, ni la posibilidad de modificación de los tratados monetarios ni la salida de un socio y su posible reintegración ni la existencia de una autoridad política que pudiera, tal y como lo hace la Reserva Federal en EE UU, orientar la política monetaria, y menos aún la necesaria articulación de la política de estabilidad monetaria defendida por la Comisión de Bruselas, con una estrategia de crecimiento a escala europea para solucionar los problemas humanos y sociales de los europeos. 

Más: la única vía prevista para los países en situación de crisis es bien someterse aceptando planes de austeridad que destrozan su tejido humano, sacrificando una generación entera, bien declararse en quiebra y caer en la tormenta de los mercados asesinos.

Alemania defiende hoy, con otros aliados, esa última postura. 

Los griegos, que han elegido a Syriza no para provocar una revolución comunista sino únicamente —sí, ¡únicamente!— para sacarlos del infierno de los planes de rescate, están hoy entre la espada y la pared: si se someten a la ofensiva germano-bancocentralista, su voto no habría servido para nada; en caso contrario, está claro que tendrán que pensar muy seriamente en ponerse de lado de la zona euro y afrontar el terremoto de las consecuencias de tal decisión.  (...)

Los griegos son evidentemente responsables de la situación en la que se metieron, pero la Unión Europea no es el consejo de administración de un banco, es un proyecto humano y cultural, y la solidaridad con el pueblo griego en dificultad es también legítima."         (   , El País,   6 FEB 2015)

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