"(...) Bibiana Medialdea, profesora de Economía Aplicada en la
Universidad Complutense de Madrid: "Los datos nos están diciendo algo, y
cabe preguntarse si no serán nada más que un síntoma de que hemos
dejado de caer. Si hemos empezado a recuperarnos, habrá que ver a qué ritmo y en qué condiciones, porque de momento seguimos en el hoyo y parece que vamos a quedarnos ahí bastante tiempo". (...)
Medialdea no se cree nada de lo que dice el Gobierno. "El mensaje de
Gobierno no tiene fundamento. La recuperación de la que alardea no
sostenible ni a través de la demanda externa ni a través de la demanda
interna. Por un lado, muchos de nuestros socios comerciales, que
tendrían que tirar de las exportaciones, están en recesión.
Y en España la capacidad de compra de la mayor parte de la población sigue cayendo.
A todo ello hay que añadir el sobreendeudamiento de las empresas, de
los bancos y de las familias. Con ese panorama no hay elementos para
pensar en una recuperación sólida de momento".
Otro economista, Alejandro Inurrieta, profesor en el Instituto de
Estudios Bursátiles (IEB), comparte diagnóstico e impresiones con
Medialdea: "Hablaremos de recuperación cuando, como su propio nombre
indica, hayamos recuperado todo lo que hemos perdido en el pasado. No se
puede llamar recuperación a lo que simplemente es un impulso débil de
la actividad y, además, sin cambiar el modelo productivo.
Lo que está
alimentando el crecimiento es el endeudamiento del país a través de la
deuda externa. Volvemos a vivir del crédito otra vez y mejorando sólo ligeramente la actividad en los servicios de bajo valor añadido.
Es verdad que hemos entrado en una nueva una fase en la que se puede
decir que hemos llegado al punto más bajo, pero aún seguimos
arrastrándonos en el fondo".
Esa nueva fase puede estar caracterizada por bajas tasas de crecimiento, baja inflación y un paro y una deuda en cotas altas. "Un escenario a la japonesa", según lo define Iván H. Ayala.
Para este economista, miembro del colectivo Econonuestra y del Círculo
3e de Podemos, hablar de recuperación es como hablar del sexo de los
ángeles:
"Las cosas están ahora mucho peor: lo que se está haciendo es
transformar el modelo de crecimiento. España tiene un déficit de
capacidad productiva. Los problemas del mercado de trabajo son
estructurales. No vamos a poder absorber en muchos años esta gran
bolsa de desempleo que han generado la crisis y el pinchazo de la
burbuja inmobiliaria.
Y lo peor de todo es que no hay ahora mismo un
sector que sea capaz de absorber esa gran bolsa de parados con el mismo
dinamismo que lo hizo en su día la burbuja inmobiliaria".
Ayala rebate el principal argumento del Gobierno para sustentar su mensaje de la recuperación: la creación de empleo. Inurrieta también lo hace y se alinea con su colega: "La economía española no tiene sectores que permitan crear los tres millones de empleos que se necesitan para volver al nivel que había en 2007.
Ayala rebate el principal argumento del Gobierno para sustentar su mensaje de la recuperación: la creación de empleo. Inurrieta también lo hace y se alinea con su colega: "La economía española no tiene sectores que permitan crear los tres millones de empleos que se necesitan para volver al nivel que había en 2007.
Además, no es verdad que se esté creando
empleo. Lo que se está creando es rotación de empleo porque las horas
trabajadas no han aumentado. En resumen, se se está repartiendo el
empleo con salarios más bajos y sin viso de que haya una recuperación
real de la actividad".
Javier Niederleytner, profesor también el IEB, no lo ve todo tan
negro, aunque reconoce que el optimismo del Gobierno se cimenta
únicamente en factores coyunturales y exógenos. Señala que la importante bajada de la prima de riesgo y del precio del petróleo
han dado un importante margen financiero al Estado y explican en buena
parte esa cacareada recuperación, aunque aún es insuficiente:
"Esos dos
factores están ayudando al Gobierno a reducir el déficit y a cuadrar
sus cuentas, pero poco más. Aún tienen que pasar muchas más cosas para
que este optimismo se vaya transmitiendo a las empresas y a los
ciudadanos". (...)" (Público, 16/02/2015)
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