5.2.15

Parado el desahucio de una mujer en silla de ruedas


"María Goretti Guisande es la protagonista de una nueva pero atípica historia de desahucio. Esta mañana estaba previsto que fuera desalojada, pese a su complicada enfermedad crónica. 

Sin embargo, de momento el desahucio se ha parado gracias a la presencia de numerosos vecinos y activistas de 500x20 y la PAH. Gallega, de 37 años y residente en Barcelona desde los 18, María ha sido diagnosticada con el síndrome de sensibilidad química múltiple, un extraño trastorno que altera progresivamente el sistema nervioso hasta paralizar su cuerpo por completo. 

En 2009 fue incapaz de continuar con su vida laboral. La falta de ingresos ha condicionado que, en octubre de 2013, dejara de pagar el alquiler de su piso, ubicado en la calle Sant Antoni Maria Claret.

En mayo del año pasado, se le envió la primera de las tres órdenes de desahucio que recibió en 2014. Todas las instancias fueron aplazadas por su historial médico. Hasta el día de hoy, que se pretendía hacer efectivo su desalojo. 

“No se trata solo de perder el piso. Tengo una enfermedad compleja y todo lo que me rodea me hace daño. El traslado a un hospital o a una pensión significa estar expuesta a un dolor continuo. Yo atravieso una lucha muy dura para sobrevivir cada día, y no puedo aguantar un daño añadido”, explica la mujer desde su silla de ruedas con una mascarilla respiratoria. La respiración se le corta en cada frase. (...)

 El olor de una colonia o el perfume de la ropa. Los textiles que roza e incluso un destello de luz le provocan un fuerte dolor interno que paraliza su cuerpo por completo. (...)

María nunca ha recibido una paga por su enfermedad.(...)

“¿Por qué esperan a unos días antes del desahucio para decirme que no hay tiempo? Llevo aquí desde 2013 pidiendo ayuda. Es muy duro estar 24 horas, cada semana de cada mes, durante un año y medio sin poder hablar con nadie. ¿Hago señales de humo para que me vean?”, reprocha la mujer.

“He escuchado al tercer teniente de alcalde, Antoni Vives, decir que todo el mundo tiene el techo garantizado en Barcelona. Me gustaría que me venga a visitar a casa, si es posible sin perfume, para que le recuerde sus palabras”, ironiza la gallega desde el oscuro y poco ventilado salón de su hogar."            (   , El País, Barcelona 4 FEB 2015)

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