"(...) El partido es diferente al jugado hasta ahora. Lo van a jugar,
básicamente, Grecia y Alemania. El motivo es que Alexis Tsipras y los
votantes griegos han cuestionado la política de inspiración alemana de
la austeridad y del pago total de la deuda. Los griegos han cambiado de
equipo.
El nuevo tiene una nueva estrategia. No quiere salir del euro,
pero si negociar la austeridad y la deuda. Desde Berlín se amenaza con
la salida del euro (Grexit). Desde Atenas creen tener cartas a jugar.
Piensan que si se les echa, el euro caerá y el principal perjudicado
será Alemania.
Los expertos hablan de Teoría de Juegos. En lenguaje
coloquial, se le conoce como el juego del gallina: a ver quién se asusta
antes y cede. (...)
Porque la permanencia del euro depende de que los mercados lo vean
como algo irreversible. Si alguien sale, aunque sea un país pequeño como
Grecia, los mercados tendrán la mosca detrás de la oreja y pensarán que
otro país también puede tener que abandonar y lanzarán nuevos ataques
especulativos contra la deuda de ese otro país.
Esa es la carta de
amenaza que tiene Alexis Tsipras: Id con cuidado con lo que hacéis
conmigo, ¡porque podéis tirar piedras sobre vuestro propio tejado!
¿Puede sostenerse el euro en un escenario europeo de estancamiento prolongado, elevado paro y deflación? No. (...)
¿Por qué Alemania no es consciente de este riesgo y flexibiliza su
postura respecto de la política monetaria, la austeridad y la política
fiscal? Es difícil responder a esta cuestión. El pensamiento
macroeconómico alemán es muy nacionalista. Está dominado por las ideas
ordoliberales. En el manual de esa filosofía no existe ningún capítulo
dedicado a las recesiones y como hacerles frente.
De forma irónica, el
columnista del Financial Times Wolfgang Münchau decía hace unos meses
que a los economistas y responsables económicos alemanes se les podía
clasificar en dos grupos: los que no habían leído a Keynes, y los que no
lo habían entendido. Realmente es difícil comprender la pobreza de su
pensamiento macroeconómico. Quizá tenga que ver con su historia. (...)
¿Flexibilizará la canciller Ángela Merkel su postura? Sí. Ya lo hizo en
otras cuestiones. Pero esperará a que los electores alemanes comprendan
que pueden perder más con la salida de Grecia del euro que con un
compromiso razonable de ayuda. (...)
En todo caso, la negociación será como la de la época de la guerra fría,
basada en la amenaza disuasoria. Pero ambas partes saben que el primero
que apriete el botón rojo hará saltar todo por los aires. Este temor
hará que ambas partes se comporten de forma razonable y no lleven el
juego del gallina al límite. Y así ganaremos todos." (Antón Costas , El País,
1 FEB 2015)
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