"La noticia de esta semana que da cuenta de que los ricos están
comprando escondites secretos en sitios remotos para poder escapar de la
agitación social y posibles disturbios es la culminación de la
advertencia hecha por Zbigniew Brzezinski acerca de que una “toma de
conciencia política” de ámbito mundial está trastornando los esfuerzos
hacia una mayor centralización del poder.
Los dichos del
economista Robert Johnson en el reciente foro económico de Davos se
convirtieron en titulares mediáticos. Fue cuando reveló que “los
gestores de fondos de riesgo de todo el mundo... están comprando pistas
de aterrizaje y campos en lugares como Nueva Zelanda porque piensan que
necesitan una puerta de salida”.
Johnson se hizo eco de las diferencias
de ingresos, el potencial de intranquilidad social y los disturbios
callejeros como razones para el pánico.
“Ahora mismo, muchos
ricos y poderosos están bastante asustados: nos ven en una senda de
inestabilidad”, dijo Johnson. “Como el sistema no tiene recursos
apropiados, como no representa a la gente, las cosas se están poniendo
más y más peligrosas, como se pudo ver en Ferguson, Missouri.”
Sin embargo, la advertencia de Johnson no es nada novedosa; los
super-ricos vienen ocupándose de asegurarse propiedades en paraísos de
salvación desde hace al menos cinco años para anticiparse al próximo
colapso financiero.
En 2010, John Malone, milmillonario
presidente de Liberty Media, divulgó que había comprado un retiro en la
frontera de Quebec como medida de seguridad para “tener un sitio dónde
ir en caso de que las cosas aquí salten por los aires”, y agregó que de
un modo u otro, “Estados Unidos (estaba) saliendo bien parado” de la
crisis económica.
En 2012, el director hollyoodense James Cameron
también anunció su decisión de dejar EEUU y trasladarse con toda su
familia a una granja de 1.067 hectáreas en Nueva Zelanda. La familia
Bush también adquirió 247.000 hectáreas en Paraguay hace al menos nueve
años.
Hay varias razones para que los ricos estén preparándose
para huir, pero la principal es el aumento de la desigualdad en los
ingresos, un factor al que Brzezinski culpó del “despertar político
mundial” que plantea una amenaza directa a la apuesta de las elites por
una mayor centralización del poder.
“Por primera vez en la
historia de la humanidad el ser humano está tomando conciencia política
–una realidad totalmente novedosa– y esto no ha sido así en la mayor
parte de la historia del hombre”, dijo Brzezinski en un discurso ante el
Consejo de Relaciones Exteriores 2010 en Montreal, agregando que el
desarrollo había resultado en “injusticia a escala mundial, desigualdad,
falta de respeto y explotación”. (...)
Mientras continué bajando el salario real será cada vez más difícil
apaciguar las generaciones jóvenes mediante la cultura del consumo. Con
el declive de la influencia de la religión, la familia y la movilidad
social, será cada vez más arduo mantener los estilos de vida construidos
alrededor de la adquisición de productos en la medida que empeora el
entorno económico y se ensancha la brecha entre pobres y ricos. (...)" (Paul Joseph Watson , propagandamatrix.com, en Rebelión, 02/02/2015)
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