"La sanidad pública española ha perdido casi 10.000 millones de euros
durante la crisis. El presupuesto que las administaciones públicas
destinaron a sostener la actividad de hospitales y centros de salud cayó
un 16,3% durante el periodo de mayores recortes, el que va de 2009 a
2013.
Fue en esos años cuando las comunidades autónomas estrujaron sus
cuentas en busca de ahorros en el capítulo sanitario, que hasta entonces
apenas habían tocado. Los indicadores muestran los efectos de esa
pérdida de recursos: listas de espera disparadas y la cada vez más
negativa percepción de los ciudadanos.
Las cifras del recorte se conocen gracias a un informe reciente del Ministerio de Hacienda
que por primera vez ofrece datos de 2013, aún provisionales. El gasto
sanitario de las administraciones públicas fue en 2013 de 63.006
millones de euros, 9.933 menos que cinco años antes. En términos de PIB,
son 0,8 puntos porcentuales menos. (...)
“Los indicadores de opinión y las listas de espera ya están anticipando
los problemas”, asegura Sergi Jiménez, profesor de Economía de la
Universidad Pompeu Fabra (Barcelona) e investigador de Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada),
que menciona también cómo la calidad del servicio se resiente.
“La
impresión general es que se han endurecido las condiciones de acceso a
determinados servicios, bien porque han dejado de prescribirse o porque
se han eliminado de algunos hospitales”, apunta. (...)
“Los indicadores más claros de los problemas son las listas de espera”, asegura Juan Oliva, economista y expresidente de la Asociación de Economía de la Salud.
“Con información a cuenta gotas, insuficiente, sin grandes detalles,
sí, pero observar cómo ha crecido el número de personas en espera de
intervención quirúrgica, cómo han aumentado los tiempos de espera y cómo
ha sucedido otro tanto en las de los especialistas (lo que conlleva más
espera en las pruebas diagnósticas) es una señal de por dónde se le
saltan las costuras al sistema”, añade.
A mediados de 2009 los pacientes
que aguardaban más de seis meses para operarse eran el 5% del total; en
2013 ya suponían el 13,7%. (...)
Sin embargo, cuando se pregunta a los encuestados por su percepción
sobre el deterioro de los servicios se aprecia la evolución negativa.
Los que creen que las listas de espera, los hospitales o la atención
primaria han empeorado se multiplican por tres en apenas cinco años.
A los investigadores les gustaría ir más allá y poder comprobar si
la merma de los presupuestos se corresponde con indicadores
asistenciales más precisos como las muertes evitables o las
hospitalizaciones potencialmente evitables relacionadas con la
reagudización de enfermedades crónicas (diabetes, EPOC, insuficiencia
cardíaca), explica Oliva.
Pero “se suelen publicar con un cierto
retraso”. “Nos darán pistas sobre cómo afectaron los recortes al sistema
nacional de salud, pero lamentablemente no lo sabremos con la
suficiente rapidez”, apunta. (...)
Esa era también la conclusión del estudio de Fedea, presentado en diciembre pasado y que solo contaba con datos hasta 2012. (...)
Aquel informe, sin embargo, ya notó que la crisis parece haber influido
en la prevalencia de las enfermedades crónicas —aumentaron un 2% en dos
años—, en las hospitalizaciones por enfermedad mental, el bajo peso de
los bebés al nacer y en la tasa de obesidad, que no deja de crecer." (
Elena G. Sevillano
, El País, Madrid
14 MAR 2015)
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