"(...) La situación, en realidad, es grave, muy grave. Al enfermo se le sigue suministrando la droga que le llevó al caos. El aumento de la propensión al riesgo ha permitido continuar expandiendo un crecimiento vía deuda.
Por lo tanto, la causa de la actual crisis sistémica no solo no se ha corregido sino que se ha agrandado. Un buen ejemplo de ello es España. Ésa es exactamente la receta para un desastre garantizado.
Y ese desastre tiene un nombre, deflación por endeudamiento
-global y patria-.
Resulta hilarante el análisis sobre la deflación de
aquellos que “resfriados” ni siquiera percibieron su hediondo olor.
Algunos incluso se atrevieron a anticipar una hiperinflación pensando en que se estaban “imprimiendo billetes”.
En realidad, la mayoría de los economistas siguen sin comprender aún el papel de los bancos, la deuda privada y el dinero en la economía,
aspectos esenciales y relevantes de una economía de mercado, y que
tienen que ser incluidos en sus modelos económicos. Saben que ese es
desde hace varios años nuestro diagnóstico, y también saben las
consecuencias. (...)
El crecimiento económico patrio de los últimos trimestres constituye un
buen ejemplo de la ausencia de un análisis crítico de los datos. (...)
Por un lado, alcanzamos niveles récord de deuda pública y deuda externa neta.
El montante de deuda de las administraciones públicas supera en
realidad los 1,4 billones de euros, lo que supone un incremento bajo Rajoy “el austero”
de más de 593.000 millones de euros, en solo dos años y nueve meses.
Nos referimos a las cifras del tercer trimestre de 2014, recientemente
actualizadas por el regulador y recogidas en el capítulo de Cuentas
Financieras.
Por otro lado, la deuda externa neta, se ha incrementado
hasta alcanzar un nuevo récord histórico, superando en el tercer
trimestre de 2014 el billón de euros, tal como se puede apreciar en las
cifras de Balanza de Pagos. Por cierto, el desendeudamiento de familias y
empresas no financieras va despacio, muy despacio.
La situación se agrava si analizamos la composición de la posición de
inversión internacional neta de España. Mientras en el último año apenas de ha incrementado la inversión directa extranjera en poco más de 35.000 millones de euros, la inversión foránea especulativa ha aumentado en casi 150.000 millones de euros.
Lo único que ha mantenido a flote nuestra economía es la llegada de
flujos de inversión extranjeros concentrados en operaciones
especulativas debido al bajo precio del activo correspondiente, bajo el
paraguas de la “seguridad” aportada por los bancos centrales. La
tremenda propensión al riesgo de los mercados financieros, variable no
controlada por los gobiernos, es lo que ha evitado hasta ahora el
derrumbe. (...)
¿Qué lectura podemos hacer de estos datos? Obviamente de enorme
preocupación. Viendo que sus recetas neoclásicas no generaban la tan
cacareada mejora de nuestro sector exterior, el actual ejecutivo inició, en plena burbuja en los mercados financieros, otra huida hacia adelante.
El motor del crecimiento y del empleo es el consumo privado y el sector
servicios, en un contexto de deflación y caídas de rentas salariales.
Por contra, las cifras relativas a disponibilidades de bienes de equipo
continúan débiles. La demanda interna crece, mientras que no se
moderniza nuestro aparato productivo, empeorando nuestra competitividad.
Dicho crecimiento se está financiando con más deuda pública, induciendo a su vez un aumento de la deuda externa neta, en niveles récord.
En vez de iniciar una fase de incremento y modernización de nuestro aparato productivo, que debería haber sido paralela a un proceso de reestructuración de nuestro sector bancario y de nuestra deuda privada,
se optó por empobrecer masivamente a las rentas del trabajo en aras de
una falsa competitividad, e incrementar la deuda pública financiando a
terceros insolventes. (...)
Y el “tick-tack” de los mercados financieros continúa su curso, a punto de marcar el estallido de la actual burbuja, “la madre de todas las burbujas”. ¡Puro surrealismo!" (Juan Laborda, Vox Populi, 21/01/2015)
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