12.3.15

"La Unión Monetaria es como un jersey de lana que si empieza a deshacerse nadie puede impedir que se deshaga por completo"

"(...) Como resume el profesor de la Carlos III, "en este juego hay dos posibilidades: ceder o seguir". Y poder llegar a un equilibrio, añade Meléndez Jiménez, "dependerá de las creencias que cada una de los agentes tenga sobre la disposición a no ceder del otro". 

Bajo esta premisa, el juego depende de la capacidad de cada una de las partes para convencer a la otra de que están dispuestas a llegar al precipicio: la salida de Grecia del euro.

 "Sería un desastre", asegura Rodolfo Rieznik. Según el profesor, el primer y mayor impacto del 'Grexit' lo sufriría la propia Grecia, con un mayor peligro de empobrecimiento para la población. Sin embargo, la UE también se enfrenta a unas consecuencias temibles. 

No por lo que pesa el país heleno en la zona euro, sino por el efecto multiplicador y de contagio que supondría. La Unión Monetaria se resentiría a la incertidumbre y se abriría la posibilidad de que salgan más países.

"Se desataría una crisis en el corazón de una de las economías mundiales más potentes", recalca Rieznik. El propio Tsipras lo ha definido así, dejando ya de paso un aviso: "La Unión Monetaria es como un jersey de lana que si empieza a deshacerse nadie puede impedir que se deshaga por completo".

"Manejar con habilidad el tiempo político"

"Lo óptimo para el Gobierno griego es generar suficientes dudas a la Unión Europea", defiende Meléndez Jiménez, profesor de la Universidad de Málaga. "Manejar con habilidad el tiempo político", completa Rieznik. 

Esa es la baza que está empleando Varufakis. La última reunión del Eurogrupo del pasado lunes estuvo marcada por unas declaraciones del ministro heleno en las que amenazaba con organizar nuevas elecciones en Grecia o con, incluso, celebrar un referéndum sobre la pertenencia en el euro si las negociaciones concluían sin acuerdo. Varufakis aseguró que en ningún momento pretendió hacer una declaración de intenciones, pero ahí quedó la frase. (...)

Este miércoles las negociaciones entraron en nueva dimensión, con reuniones paralelas en Atenas y Bruselas. Quizás sea sólo sea cuestión de tiempo para que la UE, con Alemania a la cabeza, pise también el freno y no espere a verse al borde del precipicio para reaccionar. Sólo así, como apunta el profesor Ferreira, el bloque comunitario podrá centrarse en "construir una Europa que deje ser un organismo de fuertes contra débiles".              (Sergio León, Público, 12/03/215)

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