"En los últimos meses los grandes periódicos españoles han publicado
diferentes escándalos que salpican a distintos miembros de Podemos en
medio de las encuestas que apuntan al vertiginoso crecimiento de su
popularidad.
Ni la beca de Íñigo Errejón en la Universidad de Málaga, ni
los 425.000 euros cobrados por Juan Carlos Monedero de Venezuela o el
cruce de querellas hacia Pablo Iglesias y su productora han conseguido
frenar a Podemos.
Los grandes periódicos como ABC, El País o El Mundo
han publicado en los últimos meses diferentes informaciones sobre
algunas presuntas irregularidades que involucran a los dirigentes de
Podemos, algo que muchos han interpretado como una estrategia de desgaste para frenar el crecimiento del partido de Pablo Iglesias.
Aún así, la última encuesta publicada por el diario de Prisa
el pasado fin de semana demuestra que ese deterioro está siendo, al
menos, limitado. El sondeo de Metroscopia del mes de marzo sitúa a
Podemos con el 22,5% de los votos, al PSOE con el 20,2% y al PP y
Ciudadanos con el 18,6% y 18,4% respectivamente. (...)" (Rubén Folgado
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Bolsamania | 10 mar, 2015)
"En general, la credibilidad de los medios de AEDE está
completamente bajo mínimos. Claramente, han optado en su mayoría por
líneas editoriales que privilegian la opinión frente al verdadero
periodismo, la “prédica a los fieles” frente a la información objetiva y
la investigación.
El alucinante episodio del canon AEDE, en el que la
asociación ha pactado con el gobierno para obtener la aprobación de una
ley absurda y de laboratorio que les beneficia económicamente a cambio
de un tratamiento más favorable para las noticias referentes a la
gestión de ese gobierno, y ha admitido incluso la injerencia del
gobierno en los cuadros directivos de varios medios supuestamente
considerados como de referencia, ha terminado por resquebrajar la poca
confianza que algunos lectores mantenían en los que eran sus periódicos
“de toda la vida”.
El tratamiento que algunos de esos periódicos dan a
determinadas noticias es directamente un mal chiste, un compendio
exhaustivo de todos los males del periodismo, que además son
ridiculizados puntualmente cada mañana por numerosos usuarios en las
redes sociales.
En este contexto, si el ciudadano percibe que
determinadas informaciones son publicadas – y especialmente enfatizadas –
con el fin de perjudicar a una formación política determinada, la
reacción es precisamente la de dar a esa información una credibilidad
escasa, lo que desnaturaliza completamente el tratamiento informativo o
incluso provoca, en determinados segmentos de la población, una
sensación de “solidaridad con el débil”, que se produce
independientemente de la veracidad o no de dichas noticias.
Las noticias
son percibidas como un intento de intoxicación, como una manera
infructuosa de generar un clima de opinión determinado, algo que,
sencillamente, ya no está al alcance de esos medios.
El resultado neto,
en esos casos, puede perfectamente ser un beneficio en términos de
popularidad para la formación afectada: mientras el hipotético desgaste
se produce únicamente entre los lectores directos de esos medios, que
claramente experimentan una evolución a la baja según todos los
observatorios, el efecto de generación de “simpatía con el débil” puede
afectar a una base cuantitativamente bastante mayor." (Enrique Dans, 11/03/2015)
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