13.4.15

Barnaclínic, negocio en un hospital público. “Delante de mí han tachado a pacientes de la lista de la pública para colar a clientes de BarnaClínic”

"En la planta 7ª del Hospital Clínic i Provincial de Barcelona, uno de los centros sanitarios públicos de mayor prestigio del Estado, no es necesaria la tarjeta sanitaria para ser atendido. 

Tampoco es preciso ponerse a la cola de las largas listas de espera para operarse. Disponer de los mejores profesionales, una habitación individual con baño privado y sofá-cama para el acompañante, sábanas de calidad y hasta control de la temperatura ambiente sólo requiere de una cosa: dinero.

 Desde el año 2000, allí se ubica Barnaclínic (BC), un centro de titularidad pública que ofrece sanidad privada a quien pueda costeársela. Por sus instalaciones han pasado pacientes ilustres como el rey Juan Carlos, Esther Koplowitz y Tita Cervera.

 Es, según la élite médica del Clínic que dirige el hospital, un “modelo de referencia” hacia el que se debe avanzar. Para los trabajadores consultados, asociaciones de usuarios e incluso la patronal de la sanidad privada, se trata de un “chiringuito” que se aprovecha de recursos públicos para hacer negocio.  (...)

Los directivos del Clínic, encabezados por el director, Josep María Piqué, aseguran que todos los médicos que atienden en BC, más de 500, lo hacen fuera de su horario laboral, cobrando un extra por ello.

 Éste es, según las diversas fuentes consultadas, el motivo por el que existe esta clínica: la estructura que permite a los médicos de mayor prestigio obtener más de dos millones de euros extra cada año con su trabajo en la clínica. A esto hay que sumar el sueldo de la directora de Barnaclínic, Catiana Cabrer, el único cargo directivo del centro con salario, que ascendió a 123.139 euros en 2013.

Las líneas ya son más difusas en el resto de profesionales. “BC funciona como una sala más, y tiene acceso al servicio informático del Clínic, por ejemplo, para pedir un camillero. 

Nos hacían las peticiones como si fuera una sala normal, no había distinción”, explica Andrés García, camillero que formaba parte del sindicato CGT del hospital cuando, aprovechando el ingreso del rey Juan Carlos para someterse a la extirpación de un nódulo en un pulmón, presentaron una denuncia a Inspección de Trabajo por cesión ilegal de trabajadores. 

“Prestan servicios profesionales a una empresa privada mientras que en su propia empresa (Hospital Clínic) existen listas de espera y un colapso en los servicios”, indicaba el sindicato. La denuncia se acabó archivando, con el argumento de que tal cesión ilegal no existía, puesto que los “jefes” de uno y otro lado eran los mismos, explica García, que revela que la inspectora encargada del caso le llegó a confesar haber sufrido presiones “de arriba” para que el asunto, que había saltado a los medios, se resolviese con celeridad.

Facultativos del Clínic relatan decenas de situaciones en las que trabajadores públicos son requeridos para actividades privadas. “Ha ocurrido que, durante guardias, médicos sin vinculación con BC han tenido que subir a ver a pacientes de BC. Una de las UCI nuevas del hospital tiene un box reservado para clientes de BC”, revela el médico antes citado.   (...)

“Llevo seis años trabajando allí y siempre he hecho las pruebas para BC dentro de mi horario”, confiesa un empleado del Instituto de Diagnóstico para la Imagen del Clínic, el área encargada de realizar placas, TACs, escáneres y resonancias, que también pide mantenerse en el anonimato.

 Según asevera, en la lista de trabajo con la que se encuentra en su jornada laboral conviven pacientes públicos con privados. “En los turnos de tarde hay dos camilleros, que en el momento en que atienden a pacientes de BC dejan de hacer los servicios públicos, y los pacientes de la Seguridad Social se deben esperar”, añade. Incluso en el caso de los médicos que atienden a pacientes de BC fuera de su horario laboral, las líneas también se traspasan. 

“A los pacientes de Barnaclínic se les asigna un médico, así que si durante el día lo necesita tiene que atenderlo”, explica otro facultativo, que tampoco quiere que aparezca su nombre. “Si un cliente de BC sufre un paro cardíaco, el que sube a atenderlo es el equipo de guardia del Clínic”, confirma su compañero. La confusión entre ambos centros es tan evidente que el conseller de Salut, Boi Ruiz, reconoció en una respuesta parlamentaria que profesionales del Clínic prestan servicios a Barnaclínic durante su jornada laboral.  (...)

¿Interfiere todo este uso de personal y recursos en la actividad pública, en un momento en que las listas de espera se alargan y algunos servicios se encuentran colapsados? El relato que hacen los trabajadores apunta a que sí. Principalmente, explican, por la presión que se ejerce por parte de los médicos que atienden en BC para dar preferencia a los servicios asistenciales de los pacientes privados.

 “Delante de mí han tachado a pacientes de la lista de la pública para colar a clientes de BC”, asegura el empleado del Instituto de Diagnóstico para la Imagen. “Cuando he preguntado si es que no iba a venir me han dicho que es que han pasado a uno de BC. Según mis jefes, BC tiene prioridad absoluta, ‘te guste o no’, tal cual”, añade.

“Existía prioridad en los servicios de BC por la presión que ejercían los médicos, porque el paciente había pagado un dineral y estaba esperando”, coincide Andrés García, que ya no trabaja en el centro. Las limitaciones de algunos recursos conllevan que priorizar la atención a los pacientes privados implique desplazar a los públicos.

 “En pruebas como la resonancia se requiere un tiempo determinado, y para poner a un paciente de BC hay que quitar a otro. De lo contrario, es materialmente imposible”, afirma el médico del Instituto para la Imagen.

Eludir la lista de espera para una operación es sencillo si se tiene dinero. Según han denunciado a la CUS diversos pacientes, en ocasiones son los mismos médicos los que animan a acudir a Barnaclínic. “Nos lo han denunciado varias veces, que el mismo médico del Clínic les ha ofrecido a pacientes, ‘si quieres ir por la privada te costará tanto y te lo podemos hacer la semana que viene’.

 Nos llaman continuamente preguntando si esto es normal”, explica Sabater. “No es ético que dentro del propio despacho un médico o especialista dé información de la privada”, critica. La organización de usuarios ha tratado de llevar a la Conselleria de Salud algunos de estos casos, pero los pacientes no quieren significarse. “Se niegan a dar la cara porque el Clínic es su hospital de referencia, y la gente todavía mantiene esta idea de ‘a ver cómo me tratarán después’”, explica Sabater.

A tenor de estas denuncias, y de lo expuesto anteriormente, un hecho parece claro: en este hospital público de referencia se promueve una doble sanidad. La primera, con tarjetas sanitarias y listas de espera –pilares básicos de la universalidad y la equidad en la Sanidad pública–. La segunda, con un trato preferencial para quien pueda pagarlo.  (...)"            ( , La Marea, 12/04/2015)

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