14.4.15

Los planes de jubilación privatizados funcionan muy mal... la Seguridad Social funciona muy bien, ¿entonces?

"(...) Un ejemplo típico de actividad en la que el Gobierno destaca son los seguros médicos. Sí, los conservadores siempre están haciendo campaña a favor de una mayor privatización —concretamente, quieren reducir Medicare a unos simples cupones canjeables por un seguro privado—, pero todas las pruebas indican que esto nos llevaría justamente por el camino equivocado. 

Medicare y Medicaid son considerablemente más baratos y eficaces que los seguros privados; incluso conllevan menos papeleo. En el plano internacional, el sistema sanitario estadounidense es único en cuanto a su dependencia del sector privado, y también es único por su increíble ineficacia y su alto coste.

Y hay otro ejemplo importante de superioridad gubernamental: las pensiones de jubilación.
Tal vez no necesitaríamos la Seguridad Social si la gente corriente fuese de verdad tan perfectamente racional y tuviese tanta visión de futuro como a los economistas les gusta suponer en sus modelos (y a la gente de derechas en su propaganda). 

En un mundo ideal, los trabajadores de 25 años basarían sus decisiones sobre cuánto ahorrar en una valoración realista de lo que necesitarán para vivir cómodamente cuando tengan más de 70 años. También serían inteligentes y perspicaces a la hora de invertir esos ahorros, y se esmerarían por encontrar el mejor equilibrio posible entre riesgo y rentabilidad.  (...)

Uno podría sentir la tentación de responder que si los trabajadores ahorran demasiado poco e invierten mal, es culpa suya. Pero la gente tiene trabajo e hijos y debe hacer frente a todas las crisis de la vida. Es injusto esperar que, además, sean inversores expertos. En cualquier caso, se supone que la economía debe ser útil para las personas reales que viven una vida real; no debería ser una carrera de obstáculos que solo unos cuantos puedan superar.

Y, en el mundo real de la jubilación, la Seguridad Social es un ejemplo excelente de un sistema que funciona. Es sencillo y limpio, con un coste operativo bajo y unos trámites burocráticos mínimos.

 Les brinda a los estadounidenses mayores que han trabajado mucho durante toda su vida la oportunidad de vivir decentemente tras jubilarse, sin necesidad de poseer la capacidad inhumana de anticiparse al futuro que les espera décadas después, ni ser, además, unos prodigios de la inversión. 

El único problema es que el declive de las pensiones privadas y su sustitución por los planes 401(k) [muy populares en EE UU, ofrecen ventajas fiscales a los trabajadores que destinen a ellos una parte de su sueldo], que resultan insuficientes, han dejado un vacío que la Seguridad Social no tiene actualmente capacidad suficiente para llenar. Así que ¿por qué no ampliarla?

Ni que decir tiene que esta clase de propuesta ya está provocando reacciones casi histéricas, no solo de la derecha, sino también de autoproclamados centristas. Como escribí hace algunos años, el hecho de pedir que se recorte la Seguridad Social se ha considerado durante mucho tiempo, en los círculos de Washington, “una señal de seriedad, una forma de demostrar la tenacidad y las cualidades de estadista que se poseen”. Y solo ha transcurrido una década desde que el expresidente George W. Bush intentase privatizar el programa, con mucho apoyo centrista.

Pero la verdadera seriedad consiste en observar lo que funciona y lo que no. Los planes de jubilación privatizados funcionan muy mal; la Seguridad Social funciona muy bien. Y deberíamos aprovechar ese éxito."             (   , El País 11 ABR 2015)

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