"(...) Comienza una semana muy interesante desde el punto de vista político
en España, pero nada de lo que ocurra tendrá importancia si mañana lunes
llegara a producirse un accidente en la negociación de la Unión Europea
con Grecia.
Según el ministro Varoufakis, el estado mental de algunos
de los líderes europeos está peligrosamente cerca de ese segundo en el
que se acepta la catástrofe. Y la historia está llena de ejemplos de
virtuosos dirigentes europeos tan aferrados a la ortodoxia del momento,
tan orgullosos de su rocoso compromiso moral con la idea del castigo,
que han despeñado a sus países en un pestañeo.
El famoso libro Los cuatro hombres que hicieron quebrar al mundo
demuestra que las peores crisis no están provocadas por misteriosas
fuerzas a las que los Gobiernos no se pueden resistir, sino por grupos
de personas que, en posesión de la verdad absoluta, se disponen a mirar
heroicamente el futuro y a dar una lección al díscolo insolente.
La ocasión merece una observación, anecdótica pero reveladora. Una
aclaración para quienes se preguntan por qué Grecia no recorta sus
gastos de Defensa. Primero, lo ha hecho, y la nueva propuesta incluye un
nuevo tijeretazo de 200 millones de euros.
Segundo, los estatutos del
Fondo Monetario Internacional prohíben que este organismo exija recortes
en gastos de Defensa. Ni una palabra sobre el tema en sus planes de
rescate para países en problemas.
En el supuesto de que los líderes europeos no defiendan heroicamente
el palo mayor de la ortodoxia y todos nosotros podamos dedicarnos a otra
cosa que no sea la misma contemplación estupefacta que deben
experimentar los árboles que sienten venir el incendio (imagen de la
polaca Szymborska), podríamos hablar de nuestros pequeños asuntos. (...)" (
Soledad Gallego-Díaz
, El País, 21 JUN 2015)
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