28.7.15

El Tratado de Maastricht no contemplaba, ni siquiera conocía, lo que era una recesión de balances

"(...) A mediados de 2012, el economista jefe de Nomura, Richard Koo, publicó una nota excepcional, a contracorriente, bajo el sugerente título The entire crisis in Europe started with a big ECB bailout of Germany

De ella ya hemos hablado hasta la saciedad. El “problema de competitividad” de los países del sur de Europa fue consecuencia de una política monetaria brutalmente expansiva por parte del Banco Central Europeo (BCE). Ésta tenía como objetivo último estimular la economía germana con el fin de que Alemania no tuviera que expandir su crecimiento vía política fiscal. Sin embargo, el impacto sobre la demanda interna de Alemania fue nulo, al encontrarse en recesión de balances. 

Pero aceleró e infló hasta límites insospechados las burbujas en la periferia, especialmente la inmobiliaria, lo que impulsó las importaciones alemanas, rescatando al país teutón de los miedos provocados por el estallido de la burbuja tecnológica, de la que apenas se beneficiaron los países del sur.

El Tratado de Maastricht no contemplaba, ni siquiera conocía, lo que era una recesión de balances. El actual problema de competitividad del sur de Europa sólo es atribuible al límite del 3% del Tratado sobre el déficit fiscal, lo que coloca exigencias poco razonables en materia de política monetaria del BCE durante este tipo de las recesiones.

 El economista de Nomura vuelve a la carga y nos ofrece uno de los mejores análisis de Grecia. El economista coreano apuntilla que "el PIB de Grecia se ha desplomado en los últimos años debido a que la consolidación fiscal impuesta por los acreedores se llevó a cabo durante una recesión de balances, lo que devino en una espiral deflacionaria destructiva que ha devastado la vida de los ciudadanos griegos. 

Mientras que la nación puede parecer que está haciendo progresos, cuando vemos los datos brutos muestran una economía en colapso. Esta diferencia de perspectivas amplió la brecha que separa a los acreedores europeos, que pensaban que todo iba bien, y el público griego, que ha estado sufriendo caídas graves en su nivel de vida."

El rescate de Grecia, desde un principio, según Koo, es “muy poco realista. La Unión Europea (UE) “se niega a reconocer los errores cometidos”, “se niega a aceptar la responsabilidad del colapso en la producción y economía griega”. Sólo ahora parece que el FMI “lentamente está comenzando a entender la economía griega”, tras la reciente publicación de documentos admitiendo que la carga de la deuda de Grecia es insostenible. Pero el Eurogrupo, erre que erre. 

El argumento de la Unión Europea es que los retrasos en la aplicación de reformas estructurales fueron una de las causas de las dificultades a las que Grecia se enfrenta hoy en día. Sin embargo, este argumento se basa en la suposición muy poco realista de que las reformas estructurales pueden dar un rápido impulso al crecimiento del PIB.

 Los acreedores de Grecia culpan al país heleno por el empeoramiento de su recesión, afirmando que si se hubiera desregulado la economía, gravado nuevos impuestos, y privatizado diversas empresas públicas, todo sería color de rosa. “Eso es basura”, dice Koo.

La UE y el FMI deben asumir parte de la culpa del colapso del 25% PIB heleno en los últimos cinco años. Las nuevas medidas de austeridad impuestas y privatizaciones masivas sobre un país cuya economía ya está debilitada “no resuelve ninguno de los problemas fundamentales que enfrenta la nación en bancarrota de Grecia.”...

 “No es posible que crezca sin una congelación de pagos de la deuda, simplemente será una nación zombi dedicada exclusivamente a pagar las deudas y, probablemente, necesitará otro rescate”. Las negociaciones, en definitiva, han sido “muy poco realistas” desde un principio.

El fracaso de la ortodoxia

Desde este blog, nuestro escenario base era muy claro. Avisábamos hace años que no sólo Grecia, sino el resto de los países periféricos de Europa sufrirían un deterioro continuo del nivel de vida. La razón, obvia, el brutal endeudamiento y la falta de un reequilibrio en los déficits/superávits de la balanza por cuenta corriente entre acreedores y deudores de la Unión Europea. 

Se ha confiado todo a una devaluación interna -hundimiento de los salarios, deflación, devastación económica- como única posibilidad de seguir siendo competitivos en la zona del euro. (...)"              (Juan Laborda, Vox Populi, 22/07/2015)

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