"(...) En síntesis, las líneas del campo de batalla están trazadas, pero ambas partes han decidido no hacer uso de la
opción nuclear, para usar una metáfora poco tranquilizante.
Aunque el gobierno de
Syriza ha declarado una y otra vez que no desea la salida del euro, no
tendrá otra alternativa si el BCE decide llevar cerrar la puerta de la
asistencia de liquidez.
Si el BCE recurre a esta medida extrema la transición a una moneda
propia será la única salida y se llevaría a cabo bajo circunstancias muy
difíciles.
Aun en las mejores condiciones la transición de una moneda a
otra lleva meses de planeación y adaptación. Las operaciones de
impresión de billetes y acuñación de moneda bajo condiciones mínimas de
seguridad consumirían mucho tiempo. La adaptación de cajeros automáticos
y sistemas de reconocimiento óptico llevarían semanas.
Bajo estas condiciones de emergencia, con el sistema de pagos
desplomado y la economía paralizada, el gobierno en Atenas tendría que
retomar el control del banco central nacional para iniciar el proceso de
emisión del nuevo circulante.
En la fase más delicada de la transición y
de manera temporal (digamos durante unas cuantas semanas) ¿podría el
gobierno emitir euros para mitigar el impacto del traumatismo? En teoría
sí podría hacerlo, pues las imprentas se encuentran en Atenas, pero su
empleo tendría que hacerse bajo ciertas restricciones.
En pagos
domésticos su valor podría o no devaluarse, pero en el plano
internacional su valor sufriría una devaluación más o menos importante.
Los euros emitidos por el banco central griego seguirían utilizando la
denominación asignada (el número de serie de todos los euros impresos en
Atenas está precedido de la letra
Y) y no serían utilizables en pagos internacionales a menos que ajustaran su valor a una nueva paridad.
Una restricción adicional es que la página de Internet del BCE
indica que las imprentas en Atenas sólo pueden emitir billetes de una
denominación de 10 euros.
Aunque los demás socios de la eurozona podrían poner el grito en el
cielo, el gobierno griego simplemente estaría salvaguardando la
integridad del sistema de pagos mientras arranca la transición a una
nueva moneda.
En paralelo tendría que acelerar los preparativos para
abandonar el euro y adoptar el nuevo drachma. Es sólo uno de los
escenarios que quizás ya no es posible descartar hoy en Atenas frente al
espectro de la Grexit." (Alejandro Nadal , Artículo publicado en La Jornada , en Attac España, 23/07/2015)
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