24.7.15

Los pueblos de Europa tienen ante sí una disyuntiva: someterse al último intento de colonización patrocinado por el establishment alemán, o enfrentarse a él

"(...) En cualquier caso, la dureza del castigo infligido a Grecia trasciende las fronteras de este pequeño país mediterráneo. Ya hemos visto que el castigo es siempre disuasorio, y no debería olvidarse que, en apenas unos meses, España afrontará las elecciones generales más importantes de su historia reciente.

 Había que humillar y derrotar a Tsipras para enviar un mensaje concluyente a nuestro pueblo: o se aceptan las políticas de austeridad y se vota en consecuencia, o se afronta la expulsión del euro, el colapso bancario y el aislamiento completo del país. Poco importa que esta amenaza sea cierta o que se trate de un farol para atemorizar a la población. 

La idea es provocar, por así decirlo, una derrota preventiva de las fuerzas populares que concurrirán a las elecciones del próximo otoño, y muy especialmente de Podemos, extendiendo el miedo entre quienes aparecen como potenciales votantes del cambio.

Paul Krugman ha expresado esto con singular claridad, señalando que ser miembro de la zona euro “significa que los acreedores pueden destruir su economía si se sale del redil”.

Los pueblos de Europa tienen ante sí una disyuntiva que no es nueva en su atribulada historia: someterse al último intento de colonización patrocinado por el establishment alemán, o enfrentarse a él. 

Si eligen lo primero, países como el nuestro transitarán rápidamente hacia la dependencia y el subdesarrollo; si eligen lo segundo, deberán luchar con inteligencia, coraje y no pocas dosis de audacia. Por fortuna, el yugo de la moneda única y la necesidad de enfrentarse a la Unión Europea se perciben ahora con mucha más claridad, delineando una frontera política basada en la recuperación de la soberanía que la izquierda no debería despreciar. 

Es muy posible que, en un futuro cercano, se produzca un reordenamiento de los alineamientos políticos alrededor de esta idea, señalando el sesgo autoritario y oligárquico de un sistema de dominio hegemonizado por Alemania. 

Finalmente, debemos reconocer que la crisis griega ha mostrado al mundo el verdadero problema de Europa: Alemania ha vuelto y lo ha hecho para quedarse."           (Manolo Monereo y Hector Illueca Ballester, Cuarto Poder , Economía crítica y crítica de la economía, 18/07/2015)

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