"Las recientes palabras del ínclito monclovita sobre la marcha de la
economía patria constituyen una broma pesada, un chiste absolutamente
grotesco que obviamente no tendría cabida en el "Club de la Comedia". No
solo no son ciertas, sino que en realidad esconden una huida hacia
adelante con el fin de retener el poder.
Las consecuencias ya las hemos
detallado en este blog, una acumulación de deuda total y externa sin una
mejora de nuestro aparato productivo que acabará arruinando todavía más
las expectativas y anhelos de mejora de la ciudadanía española. (...)
No hay ninguna mejora de nuestro aparato productivo. No ha habido, hasta
ahora, ninguna quita y/o reestructuración del volumen de deuda patrio.
No hay ninguna mejora salarial. No hay ningún incremento en la
productividad total de los factores productivos.
Todo es humo, propagado
por una brutal propensión al riesgo en los mercados financieros que ha
permitido una expansión del consumo público y privado financiado con más
deuda total y externa, hasta alcanzar niveles récord histórico. (...)
Las recientes cifras económicas y de nuestro mercado laboral perpetúan
el paradigma económico de los últimos treinta años de nuestro país. La
primera característica que subyace a este supuesto milagro es que la productividad apenas crece,
ya que el empleo y la economía más o menos se incrementan al mismo
ritmo.
Pero una vez más, cuando se inicia la recuperación, sin cambiar
el patrón de crecimiento, la precariedad vuelve a ser la tónica del mercado laboral. (...)
Todo ello se ve aderezado con una brutal devaluación salarial. En concreto el 50% de los contratos que se han firmado entre 2007 y 2013 están por debajo de 978€, algo que no ocurría desde hace más de una década. (...)
Esta desregulación ha acabado creando un ejército de reserva de trabajadores pobres en situaciones límite, dispuestos a trabajar más de 4 millones de horas extras de forma gratuita, bajo la amenaza del despido. (...)
La deuda externa, como detallamos en el blog anterior, alcanzó en el primer trimestre de 2015 un nuevo récord histórico,
casi 1,2 billones de euros, un 111% del PIB. La vulnerabilidad de unos
pasivos tan elevados frente al exterior se pone de manifiesto al ver que
cada año España tiene que captar entre 250.000 y 300.000 millones en el
exterior para refinanciar la deuda.
Cualquier incremento de la aversión
al riesgo en los mercados la haría impagable, y no duden que en ese
caso los deudores tratarían de imponernos más cicuta -devaluación
salarial y austeridad fiscal-. Pero llegado el caso, España debería
forzar una unión fiscal y una mutualización de las deudas. Solo espero
que el gobierno de turno se atreva. En caso contrario el margen de
soberanía nacional será nulo y nos impondrán condiciones miserables. (...)
Pero lo más grave de todo es que dichos flujos de inversión extranjeros
se han destinado básicamente a financiar al Tesoro y a las emisiones de
bonos corporativos de las grandes empresas. Y el Estado y las empresas apenas han mejorado nuestro aparato productivo.
Pero para que haya más crecimiento, más creación de empleo y arcas
públicas más saneadas, es condición necesaria la recuperación de la
inversión, sobre todo privada, y de la productividad. Si no hay
inversión hoy, difícilmente habrá empleo mañana. La inversión productiva
se sitúa en menos del 18% del PIB.
Las empresas españolas han reducido
las inversiones a largo plazo y productivas, como las destinadas a
investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), favoreciendo las
inversiones a corto plazo.
Bajo un análisis kaleckiano, ello es
absolutamente insuficiente para mantener unos beneficios futuros que
puedan traer consigo la salida de la crisis. Por eso, como detrás del
actual proceso de endeudamiento solo hay humo, el futuro no solo es que
sea incierto, es lúgubre. Pero Rajoy a lo suyo." (Juan Laborda, Vox Populi, 05/08/2015)
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