"En loor de multitudes y bajo la lluvia, con presencia de banderas
comunistas, en una retransmisión en directo a través de la web de CCOO
Madrid, los trabajadores que conformaron el llamado 'Campamento de
Coca-Cola' y que se han enfrentado a Coca-Cola Iberian Partners
hasta conseguir la reapertura de la planta de Fuenlabrada han celebrado
en un acto a primera hora de la mañana del lunes que la fábrica de la
multinacional en la ciudad madrileña vuelve a abrir sus puertas y a
tener actividad.
"Celebramos la victoria conseguida. 7 de septiembre de 2015. La
plantilla y CCOO vencen a Coca-Cola. Ni nos domaron, ni nos doblaron, ni
nos van a domesticar", rezaba el cartel gigante preparado para la
ocasión por la facción "Coca-Cola en lucha". El carismático líder
sindical Juan Carlos Asenjo ha sido el encargado de
presentar el acto micrófono en mano: "¡Compañeros!. ¡Camaradas!.
Ni la
lluvia nos puede parar. Un ERE agresivo amparado con la reforma laboral
del Partido Popular. 20 meses después estamos abriendo esta industria.
Tenemos que estar orgullosos, es el punto de inflexión en la sentencia,
con ese precedente que viene de la sentencia, y con la herramienta de la
huelga. Mañana continuaremos con la lucha, los 85 que entran a trabajar
no recuperan sus condiciones tal y como decía la sentencia. Quedan 135
por entrar aún. Pero hoy hay que celebrarlo".
Asenjo se ha convertido durante este tiempo en el auténtico
'Braveheart' de los trabajadores que no aceptaron el cierre de la
fábrica y las generosas indemnizaciones que Coca-Cola Iberian Partners
ofreció a cambio de zanjar el tema. Unas indemnizaciones que los
representantes de UGT sí veían beneficiosas para los trabajadores y que
muchos aceptaron.
Esta división de pareceres ha enfrentado a CCOO y UGT,
e incluso al campamento con la dirección de CCOO. Algunos de los
representantes sindicales en la planta han denunciado en los tribunales
presuntas agresiones y amenazas de muerte venidas de la facción más
radical de CCOO, precisamente la que ha organizado el campamento, algo
que estos niegan.
"Había más sindicatos pero cada uno toma su camino.
Qué casualidad que las CCOO son las que optan por la lucha mientras
otros optan por meter el rabo entre las piernas", ha dicho. El líder
sindical es identificado como un guerrero por todos aquellos que lo
conocen y sus propias palabras lo han reconocido a sí mismo como un Leónidas,
líder de Esparta y retratado en la película '300', cuyo estilo ha
imitado Asenjo al reconocer el trabajo "de nuestras espartanas, que han
aguantado mientras nosotros no estábamos en casa".
Tras los breves discursos del alcalde de Fuenlabrada, Manuel Robles,
y otros dos cargos de CCOO en Madrid, se ha pasado a decir uno por uno
el nombre de los trabajadores que hoy vuelven a trabajar en la planta
(85) y por los que se han tirado cohetes diciendo sus nombres uno por
uno.
La fábrica de Fuenlabrada reabre para los trabajadores que pueden
realizar en ella actividades parecidas o similares a las que tenían
antes del cierre de la misma en abril de 2014. Sin embargo, aún quedan
135 trabajadores cuyos empleos ya no existen porque la producción de la
bebida no se va a hacer en la planta. Sobre estos empleos debería
pronunciarse, esta misma semana, la Audiencia Nacional de nuevo.
Sea como fuere, el acto festivo de CCOO ha terminado con los
trabajadores traspasando la valla del polígono fuenlabreño donde está
situada la factoría que embotella la bebida de la multinacional
norteamericana, a escasos metros del campamento que montaron (en una de
las casetas de vigilancia de la fábrica) y desde el cual han dirigido
las acciones de protesta, atendido a los medios de comunicación y
coordinado la "lucha contra Coca-Cola".
Con los versos de Rafael Alberti
("a galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar") ha concluido el
acto que se ha retransmitido a través de internet. Ahora empieza un
nuevo reto para los trabajadores fuenlabreños, que han conseguido el
éxito histórico e incontestable de "doblar el brazo" de una
multinacional tan poderosa como es Coca-Cola.
El reto es seguir con su
trabajo en una fábrica que, por mucho que esté abierta, no tiene, por el
momento, la actividad que tenía antes de que la dirección de CCIP,
asistida por Equipo Económico (ex empresa de Cristóbal Montoro) y por el bufete de abogados Sagardoy,
decidiera que Madrid dejara de producir para recibir Coca-Cola del
resto del país en una suerte de distribución desde la periferia hasta el
centro." (Vox Populi, 07/09/2015)
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