"(...) La auditoría ciudadana del sector energético es la solución propuesta
por diversos colectivos para encarar “el problema detectado de opacidad y
generación normalizada de pagos ilegítimos” por parte del estado a las
eléctricas.
El informe presentado esta mañana sienta nuevas bases para
el debate y analiza los pagos realizados al sector eléctrico desde 1998,
cuando se marcó el inicio de la liberalización de este tipo de
servicios ciudadanos.(...)
El texto tiene como objetivo analizar si estos pagos “responden a los
intereses de la ciudadanía o, por el contrario, dañan o ponen en riesgo
sus derechos fundamentales”. Para ello, el estudio se ha articulado en
tres partes: atendiendo a la economía real – componentes de la tarifa
eléctrica-, la economía financiera -subasta y apartados financieros del
déficit de la tarifa eléctrica- y en la economía real-real -flujos de
energía y materiales, tierra y trabajo humano-.
De acuerdo con los resultados de este análisis de legitimidad, entre
66.097 y 76.680 millones de euros podrían considerarse pagados
ilegítimamente entre 1998 y 2013 por “no responder a los intereses de la
población”. "Debemos diferenciar entre legalidad y legitimidad, ya que no siempre coinciden",
explicó Pablo Cotarelo, del Observatorio de la Deuda y la Globalización
(ODG). Considerando la actualización del valor del dinero en 2013, el
resultado se hallaría entre los 91.700 y los 103.899 millones de euros.
Es el propio Estado quien reconoce los costes y las deudas que la
sociedad pagará, fundamentalmente, a través de la tarifa eléctrica. El
análisis trata de determinar qué parte de estos pagos serían ilegítimos
desde el punto de vista social: ¿su pago responde a intereses de la
población? Al fin y al cabo, la ciudadanía es quien los asume en última
instancia.
El estudio se centra en esos pagos, deudas o ayudas públicas
que “generan fenómenos, mecanismos o comportamientos en favor de los
intereses de una minoría, que violan los derechos humanos o el derecho
al desarrollo, a la identidad o a vivir en un medio ambiente sano”. ¿En
qué condiciones se reconoce el pago al sector?, ¿se usan estos pagos
para intereses distintos u opuestos a los de la sociedad?, ¿qué impacto
supone para la población este pago? El Salmón Contracorriente resume los
resultados del estudio a continuación:
Economía real: componentes de la tarifa eléctrica
Para
realizar este apartado, el autor ha tomado como referencia los
componentes de la tarifa eléctrica como instrumento regulador del sector
eléctrico. Para Cotarelo, tanto la componente regulada como la de
mercado demuestran que se han efectuado pagos contrarios a los intereses
de la población.
En la parte regulada de la tarifa eléctrica
existen pagos asociados a la energía nuclear, al déficit de tarifa,
asociados al carbón y los “costes de transición a la competencia”. Todos
“podrían ser considerados ilegítimos por ser contrarios a los intereses
populares”, añade el autor. (...)
Economía financiera: los mecanismos del mercado
En el plano
financiero destacan los pagos que el Estado realiza a las compañías
eléctricas a través de la subasta CESUR y los del llamado déficit de
tarifa. A principios de 20144, el Gobierno reconocía que los ciudadanos
han soportado un pago adicional injustificado en la factura eléctrica
entre 2009 y 2013, provocados por la subasta CESUR.
Además, debido a la
emisión de bonos de mercado, el pago de los intereses del déficit
tarifario compromete recursos públicos futuros destinados a pagar los
intereses de una deuda que podría considerarse ilegítima por haber sido
“generada de manera opaca e irregular”. (...)
Los hechos recopilados indican que la historia reciente del sector
eléctrico español es la historia de una crisis constante en la que las
empresas requieren del apoyo público para sostenerse. En los términos
actuales de financiarización de la economía, una gran empresa es
rentable cuando es atractiva (beneficios crecientes) para los inversores
financieros en el desarrollo de una actividad que está sujeta a
importantes limitaciones, como las del sector eléctrico español.
Una de
las consecuencias del apoyo del estado a las empresas es que éstas han
terminado controladas por actores de carácter eminentemente financiero, y
en el caso de las dos mayores empresas (Endesa e Iberdrola) por actores
públicos extranjeros (ministerio de economía de Italia, en el primer
caso, y fondo soberano de Qatar, en el segundo).
Los datos indican que
no parece posible que estas empresas pudiesen haber atraído a dichos
inversores o desarrollado su actividad actual sin el ingreso de los
pagos considerados ilegítimos en el presente estudio. "El informe
demuestra que el sistema eléctrico español no es sostenible, ya que ha
recibido 65.000 millones de euros en ayudas", explicó Cotarelo. (...)" (El Salmón Contracorriente, en Rebelión, 14/09/2015)
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