"Boquiabierto, perplejo, desconcertado, turbado, aturdido, extrañado,
sorprendido,… son el conjunto de adjetivos que recogen mi incredulidad
al leer como los “mass media” patrios explayan “su interpretación” del aumento de la prima de riesgo española (...)
Según esta interpretación, muy al servicio del partido en el gobierno, la razón del aumento de la prima de riesgo tiene que ver con la inestabilidad política, con la deriva soberanista de Artur Mas, bla, bla, bla, bla…
¡No, en absoluto! Nos vuelven a engañar, nos vuelven a mentir. El
aumento de la prima de riesgo tiene que ver con la situación de la
economía española. Cuando ha empezado a aumentar la aversión al riesgo
en los mercados globales, los países más endeudados, aquellos más dependientes del capital foráneo simplemente sufren los avatares de los mercados financieros.
Entre Italia y España hay una diferencia notoria, la dependencia del
capital extranjero para financiar sus actividades es muy superior en
nuestro país que en el país transalpino. Además diversas voces ya
advierten lo obvio, la huida hacia delante de la economía patria da
síntomas de agotamiento. (...)
Desde estas líneas venimos advirtiendo que la dinámica reciente de nuestra economía constituye una huida hacia adelante.
No ha habido ninguna mejora de nuestro aparato productivo. No ha habido
ninguna mejora salarial. No ha habido ningún incremento en la
productividad total de los factores productivos. No ha habido, hasta
ahora, ninguna quita y/o reestructuración del volumen de deuda patrio.
Es mucho más sencillo, la brutal propensión al riesgo en los mercados
financieros ha permitido una expansión del consumo público y privado
financiado con más deuda total y externa, hasta alcanzar niveles récords
históricos. Además, a diferencia de Irlanda, si hay que reactivar una
burbuja inmobiliaria, se reactiva, ¡qué narices! Todo sea por defender
al capital patrio. (...)
Lo que ha ocurrido hasta ahora en los mercados bursátiles es un
aperitivo, es simplemente el comienzo de un nuevo ciclo secular de
aversión al riesgo. Cuando ocurra de verdad, verán como determinados
indicadores que se asocian a la salud del sistema bancario occidental se
deteriorarán de manera alarmante.
A modo de ejemplo sigan el TED Spread,
que nos da la diferencia entre el tipo de interés a 3 meses del
interbancario estadounidense y el tipo de interés a 3 meses de las
letras del Tesoro yankees. Poco a poco se va deteriorando, lentamente,
pero síganlo por favor, les dará una buena señal de lo que pasará con
nuestra prima de riesgo. No se olviden nunca de la paradoja de la tranquilidad derivada de la hipótesis de inestabilidad financiera de Hyman Minsky.
Pero vayamos a la raíz del problema. Diversos indicadores recientes avisan de una desaceleración intensa de la economía española,
mucho más allá de lo que nos están diciendo algunos. Desde la actividad
industrial, pasando por las exportaciones y siguiendo por el consumo
privado y público, todo se desacelera. Del empleo, mejor ni hablemos.
Simplemente echen una ojeada a lo que pasó el 31 de agosto con el número
de afiliados, jamás en nuestra historia hubo una baja diaria de 333.107
afiliados. Obviamente ello es un síntoma de la enorme precariedad y
temporalidad del empleo generado.
Sin embargo, los auténticos riesgos, aquellos que llevan asociados un aumento de la prima de riesgo, son otros.
Pero casi nadie les está avisando a ustedes de estos riesgos. Mientras
que el stock de deuda total sigue en máximos históricos -405% del PIB-,
la deuda externa alcanzó en el primer trimestre de 2015 un nuevo récord
histórico, casi 1,2 billones de euros, un 111% del PIB. De ello apenas
se habla.
El 45% de esa deuda externa corresponde a la deuda de las
administraciones públicas (en el año 2008 solamente representaba el
20%). La vulnerabilidad de unos pasivos tan elevados frente al exterior
se pone de manifiesto al ver que cada año España tiene que captar entre
250.000 y 300.000 millones en el exterior para refinanciar la deuda.
Si
los mercados desconfían de nosotros, si aumenta la prima de riesgo más
allá de 200 puntos básicos, simplemente estaremos en un grave aprieto. Y
estas son las razones subyacentes que explican el deterioro de nuestra
prima de riesgo. Todo lo demás, lo de siempre, pura distracción." (Juan Laborda, 09/09/2015)
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