"El Gobierno de Mariano Rajoy intenta retrasar la entrada en vigor del Impuesto sobre Transacciones Financieras (ITF), el sucedáneo de tasa Tobin que 11 países europeos estudian aplicar para gravar mínimamente todas las transacciones financieras.
Luis De Guindos y
los otros 10 ministros de Economía que participan en las negociaciones
se comprometieron públicamente a que entrara en vigor al inicio de 2016,
y hoy distintas ONGs y fuentes conocedoras de las conversaciones denuncian
que España intentan bloquear temporalmente su aplicación, con la vista
puesta en las elecciones generales de finales de año.
“España no quiere que entre en vigor antes de las elecciones, tiene un interés totalmente partidista”, asegura a Público Ernest Urtasun, eurodiputado de ICV, que critica también la falta de explicaciones del Ejecutivo al respecto. “Si el Gobierno va a tomar una decisión, que explique porqué. Imagino que están recibiendo presiones”, denuncia.
“España no quiere que entre en vigor antes de las elecciones, tiene un interés totalmente partidista”, asegura a Público Ernest Urtasun, eurodiputado de ICV, que critica también la falta de explicaciones del Ejecutivo al respecto. “Si el Gobierno va a tomar una decisión, que explique porqué. Imagino que están recibiendo presiones”, denuncia.
El europarlamentario tiene acceso a fuentes vinculadas a las negociaciones y en la Comisión Europea, y alerta además de las presiones del Ejecutivo porque algunos productos derivados queden exentos del gravamen.
“Están tratando de reducir la tasa imponible, el tipo de derivados que
se van a gravar. Un ejemplo son los derivados de deuda pública, o los
derivados de tipo de interés, que son más del 50% de este tipo de
productos ”, explica. “El peligro de seguir reduciendo derivados es que
el impuesto no va a servir”, apunta. (...)
Alemania, Austria, Bélgica, España, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Francia, Grecia, Italia y Portugal negocian
la creación del ITF mediante la fórmula de Cooperación reforzada, y
esto implica que cualquiera de estos países puede ejercer el derecho de
veto: si no hay unanimidad permanecerá en el limbo. (...)
El ITF es un sucedáneo de la tasa Tobin, cuenta con
el visto bueno de la Comisión Europea y del Europarlamento, y se estudia
que grave entre un 0,1% y un 0,01% este tipo de transacciones para
recaudar en torno a 35.000 millones de euros anuales.
El sector bancario rechaza la entrada en vigor de gravámenes de este
tipo, y partidos como Podemos ya denunciaban hace un año que el ITF no
es una realidad en Europa por la falta de voluntad política." (Attac Madrid, 14/09/2015)
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