25.9.15

Tsipras está destinado a fracasar: los verdaderos vencedores en Grecia son los prestamistas. Las pequeñas empresas sin liquidez, sin créditos, tienen que pagar anticipadamente los impuestos del año que viene sobre la base de una proyección de sus beneficios

"Tsipras debe ahora poner en práctica una consolidación fiscal y un programa de reformas que estaba destinado a fracasar. Las pequeñas empresas sin liquidez, sin acceso a los mercados de capital, tienen ahora que pagar anticipadamente los impuestos del año que viene sobre la base de una proyección de sus beneficios para 2016.

 Los hogares tendrán que apoquinar escandalosos impuestos sobre la propiedad de los apartamentos sin ocupar y de las tiendas, que ni siquiera pueden vender. El aumento de la tasa del IVA hará que se dispare la evasión del IVA. Semana sí, semana no, la Troika irá exigiendo medidas políticas más recesivas muy antisociales: recortes de pensiones, prestaciones infantiles más reducidas, más ejecuciones de hipotecas.

El plan del primer ministro para capear este temporal se fundamenta en tres compromisos. En primer lugar, el acuerdo con la Troika es un asunto por cerrar, lo que deja lugar para nuevas negociaciones de importantes detalles; en segundo lugar, el alivio de la deuda llegará pronto; y tercero, se afrontará la cuestión de los oligarcas griegos.

Los votantes apoyaron a Tsipras porque parecía el candidato que con más probabilidad podía realizar estas promesas. El problema es que su capacidad de llevarlas a cabo se ve gravemente circunscrita por el acuerdo que ya tiene firmado.

Su capacidad de negociación es desdeñable, dada la condición clara del acuerdo de que el gobierno griego debe “acordar con la Troika todas las acciones pertinentes para el logro de los objetivos del memorándum de entendimiento” (nótese la ausencia de todo compromiso de acuerdo por parte de la Troika con el gobierno griego).

Llegará el alivio de la deuda, pero no será terapéutico. El alivio de la deuda resulta importante, en el sentido de que permita menos austeridad (es decir, menos objetivos de superávit primario) para impulsar la demanda y agitar los instintos animales de los inversores. Pero ya hay acuerdo un sobre la severa austeridad (absurdos superávits primarios del 3,5% del PIB de 2018 en adelantes) que disuade a inversores sensatos.

La tercera promesa resulta clave para el éxito de Tsipras. Habiendo aceptado un nuevo préstamo de los de ampliar y fingir que limita la capacidad del gobierno de reducir la austeridad y cuidar de los más débiles, la razón de ser que sobrevive en una administración de izquierdas consiste en enfrentarse a los nocivos intereses creados. Sin embargo, la Troika es la mejor amiga de los oligarcas, y viceversa.(...)

¿Tendrá más éxito Tsipras a la hora de fingir un compromiso con otro fracasado programa de la Troika? Las perspectivas no son luminosas, pero no deberíamos descartarlo. Su suerte depende de que su nuevo gobierno siga vinculado a las víctimas de su acuerdo con la Troika, aplique reformas de verdad para dar cierta confianza a las empresas de buena voluntad para que inviertan y utilice el recrudecimiento de la crisis para exigir concesiones reales a Bruselas. Sería una hazaña.

Pero, al cabo la victoria, por dulce que sea, no es la cuestión. La cuestión estriba en marcar la diferencia. El contraste entre el recibimiento que se le brindó a millares de personas en semanas recientes y los campos que construyó el gobierno de Samarás explica por qué los progresistas decepcionados se inclinaron por volver a Syriza en los colegios electorales.

En raros momentos de inexplicable optimismo, me gusta imaginar que la gentileza hacia los desconocidos en apuros puede ser presagio de una renovada campaña del gobierno griego contra la distópica visión de Europa a ojos de la troika."                (Yanis Varoufakis, Sin Permiso, en Jaque al neoliberalismo, 22/09/2015)

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