"Buena parte del crecimiento previo a la Gran Recesión lo explicaba el
proceso de endeudamiento global, muy centrado en países desarrollados y
concentrado en las familias, y la burbuja de crédito.
Desde 2008 el
desapalancamiento en los países más endeudados coincidió con una llegada
masiva de flujos financieros a países emergentes que crecieron también
por aumentar su endeudamiento y con el viento de cola de los precios de
las materias primas. Pero ahora también hay una crisis de deuda en
varios países emergentes, sobre todo de endeudamiento privado, como pasó
en España.
Al reducir la deuda el crecimiento se debilita, ya que parte del PIB
generado se destina a reducir deuda y no a nuevas inversiones o gasto.
Es lo que los economistas llamamos estancamiento secular.
El impacto
sobre el comercio mundial ha sido muy intenso y China y su modelo con
sobrepeso de exportaciones empieza a estar en cuestión. El de Alemania
también y el caso Volkswagen lo acelera. Las tasas de inversión son
inferiores a las de 2007 y eso afecta negativamente al crecimiento
potencial. (...)
Para España, el Fondo mantiene su previsión de crecimiento para 2015,
pero acabará 2016 creciendo cerca del 2%. Esa cifra está muy lejos del
3% que el Gobierno estimó en el programa de estabilidad. En 2015 la
bajada del petróleo y de la prima de riesgo por las compras del BCE
explica dos terceras partes del crecimiento pero en 2016 no se repetirá.
Por eso el Fondo estima que vamos a incumplir el déficit, igual que la
Comisión, la Airef, BBVA, Funcas, etc.
España es el país desarrollado, junto con Italia, que necesita emitir
más deuda pública en términos de PIB: el 21,5%. Y nuestra deuda externa
ha vuelto a aumentar. Esta es nuestra principal vulnerabilidad. El
empleo se ha parado en seco este verano y la producción industrial está
cayendo de nuevo. Pero el Gobierno y Bruselas van mirando al retrovisor y
sólo hablan de la tasa interanual." (
José Carlos Díez , El País,
9 OCT 2015)
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