10.11.15

El 8% de la riqueza financiera del mundo –unos 7.600 billones de dólares- está oculta en lugares como Suiza, las islas Bermudas, las islas Caimán, Singapur y Luxemburgo

"Los paraísos fiscales están concebidos para ser secretos y opacos. Toda la razón de su existencia es la de ocultar la riqueza escondida en ellos y un nuevo libro de Gabriel Zucman, The Hidden Wealth of Nations: The Scourge of Tax Havens (“La riqueza oculta de las naciones. El azote de los paraísos fiscales”), revela, como nunca, la magnitud de su papel en la economía mundial.

Zucman examina las discrepancias en las cuentas internacionales para ofrecer las cifras más precisas y fiables que probablemente podamos obtener sobre la cantidad de dinero almacenado en los paraísos fiscales. 

 Calcula que el ocho por ciento de la riqueza financiera del mundo –unos 7.600 billones de dólares- está oculta en lugares como Suiza, las islas Bermudas, las islas Caimán, Singapur y Luxemburgo. Representa más riqueza que la poseída por la mitad más pobre de los 7.400 millones de personas del mundo.

Esa cifra tiene consecuencias importantes, pues representa un dinero que debería estar en la base imponible tributaria. Si los países ricos de Europa y de Norteamérica no pueden gravar eficazmente a los ricos, tienen pocas posibilidades de preservar la democracia social y contrarrestar el pronunciado aumento de la desigualdad que ha afectado recientemente a sus economías. 

Asimismo, las economías en ascenso abrigan pocas esperanzas de crear sistemas tributarios progresivos, si no pueden encontrar la riqueza de sus plutócratas.
Desde luego, Zucman se basa en el supuesto no demostrado de que se pueden encontrar datos importantes en lo que se suele clasificar como “errores y omisiones”, pero hay razones poderosas para creer que sus cifras no van descaminadas.

 El banco central de Suiza ha informado de que tan sólo en los bancos suizos los extranjeros guardan 2,4 billones de dólares y, aunque Suiza puede ser el paraíso fiscal más antiguo del mundo, no es el lugar más ventajoso para aparcar el dinero propio. (...)

Se pueden eliminar los paraísos fiscales; lo único que se necesita es cerrar los resquicios legales que permiten la elusión fiscal y establecer mecanismos de imposición del cumplimiento de la ley gracias a los cuales el riesgo resulte demasiado fuerte para que valga la pena la evasión fiscal ilegal.

El primer paso debería ser una mayor transparencia. Como se suele decir: “La luz del sol es el mejor desinfectante”. Por su parte, Zucman es partidario de un único registro mundial: una base de datos de acceso público en la que se detalle la propiedad de los instrumentos financieros.

El segundo paso sería el de cambiar en el impuesto de sociedades los beneficios notificados como obtenidos en un país por las ventas hechas y los salarios pagados en dicho país.

Como señala Zucman, una gran empresa puede trasladar su sede legal y utilizar mecanismos como la fijación de precios de transferencia para cambiar su base imponible, pero trasladar a los empleados fuera de las fronteras nacionales es más difícil y tampoco se puede trasladar a los clientes.

Para que podamos luchar alguna vez eficazmente contra la desigualdad, una fiscalidad de verdad progresiva tendrá que formar parte de la combinación de políticas, pero, a no ser que eliminemos los paraísos fiscales ahora, es probable que descubramos que carecemos de capacidad para aplicarla."                 (J.Bradford DeLong / Michael M. DeLongProyect Sindicate , en Attac España, 08/10/2015)

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