9.11.15

Europa, sin demanda... y estancada

"(...) Reducido crecimiento y tasas negativas de inflación siguen siendo las piezas básicas de cualquier diagnóstico, el más reciente del FMI. Para este año, considerado el de la recuperación del área monetaria, el crecimiento del PIB no superará el 1,5% y será del 1,6% en 2016, una décima menos de lo previsto en julio. En las más largas proyecciones de esa institución, hasta 2020, la eurozona nunca superará esa última tasa y las de desempleo se mantendrán en niveles históricamente elevados.

El crecimiento potencial seguirá siendo excepcionalmente bajo como consecuencia de los daños generados por la crisis, fundamentalmente la erosión de todas las formas de capital, pero también de una evolución demográfica adversa y una pobre evolución de la productividad total de los factores (PTF) que tampoco es precisamente un fenómeno nuevo. 

(...) diversas investigaciones recientes, como la de Antonio Fatas y Lawrence Summers (The Permanent Effects of Fiscal Consolidations), concluyendo que los efectos de las consolidaciones fiscales disponen de impactos adversos a largo plazo sobre el PIB, extendiendo el horizonte mucho más de lo que lo hacía el análisis tradicional de los multiplicadores fiscales. 

Apoyan, en definitiva, las hipótesis de “consolidaciones fiscales autodestructivas” que ya avanzaron el propio Summers y Bradford de Long en un documento de la Brooking Institution en 2012 (Fiscal Policy in a Depressed Economy) o las conclusiones del profesor de la London School of Economics Paul de Grauwe, que califica esta de “crisis autoinfligida”. 

Los intentos por reducir la relación entre deuda pública y PIB mediante políticas de austeridad a ultranza se han traducido en elevaciones de ese ratio, tanto más explícitas cuanto más depresiva era la situación de partida. Pero, además, han contribuido al debilitamiento adicional de la demanda y a la correspondiente ampliación del outut gap, alimentando las presiones deflacionistas en el conjunto del área. (...)

Esa es la principal razón, no tanto la sobreoferta de crudo, que mantiene los precios del petróleo históricamente bajos, condicionando unas expectativas de inflación a medio plazo que no favorecen el alejamiento de los temores deflacionistas en la eurozona.

Las declaraciones del presidente del BCE tras la última reunión de su consejo de gobierno son consecuentes con ese panorama. Se muestra dispuesto a revisar el próximo 3 de diciembre (dos semanas antes de la importante reunión de la Reserva Federal) la cantidad, composición y duración de su programa de quantitative easing, más allá de septiembre del próximo año. Y a reducir aún más los tipos de interés.

 Desde el pasado marzo el BCE viene comprando 60.000 millones de euros al mes en títulos de deuda pública fundamentalmente. Su compromiso era mantenerlos hasta septiembre de 2016, pero aunque han facilitado la recuperación, esta sigue siendo frágil, sin que la inflación inicie el necesario repunte. 

La tasa de variación de los precios sigue en territorio negativo, igual que antes del inicio del programa de estímulos, con las expectativas lejos de ese 2% que mantiene el banco central como referencia de la estabilidad de precios.  (...)

La escasa sensibilidad que muestra la inversión privada a la abundancia de liquidez renueva la virtualidad de esos escenarios de “estancamiento secular” comentados desde hace meses en estas páginas. Es la eurozona, en mayor medida que la economía estadounidense que tomaron como referencia los proponentes de esta hipótesis, de la mano del exsecretario del tesoro Larry Summers, la que ahora centra la atención.  (...)

No quedan más alternativas que adoptar políticas fiscales estimuladoras con el fin de aumentar el crecimiento potencial. No hace falta violar los principios de estabilidad presupuestaria asumidos en la UE. 

Basta con que se acelere la aplicación de iniciativas como el Plan Juncker, tendentes a incrementar la inversión en el conjunto de la UE en destinos posibilitadores de crecimientos de la productividad y del necesario fortalecimiento de la cohesión interna en la región.  (...)"                (   , El País 1 NOV 2015)

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