"Una manifestación de aproximadamente 200.000 personas, en defensa de la
sanidad pública y contrarios a los procesos privatizadores acometidos en
la sanidad española, ha precedido a la puesta en funcionamiento del
nuevo hospital de Vigo.
Ha sido construido por el gobierno de la Xunta
de Galicia y para ello éste ha acudido a la conocida fórmula, llamada
PFI o PPP, de “colaboración público–privada”. Este mecanismo inicia una
nueva forma de abordar la dotación de las infraestructuras sanitarias
que Galicia necesita y que provocarán altos costes y enormes hipotecas
de futuro para la sanidad gallega. Galicia se une, tardíamente, a
experiencias iniciadas en Madrid y Valencia y que ya han tenido ocasión
de mostrar su estrepitoso fracaso. (...)
La aplicación de políticas neoliberales ha acentuado la tendencia a
recurrir a los PFI/PPP, es decir: iniciativas de financiación privada.
Con este sistema, una empresa privada “consigue” los fondos que se
requieren para la inversión y los recuperan por medio de la
administración de ese activo (autopista, aeropuerto, etc.) durante un
periodo prolongado de tiempo.
El principal atractivo que este sistema
tiene para los gobiernos consiste en que la financiación puede
contabilizarse como “préstamo privado” y no aparece en las cuentas
públicas como incremento de deuda. Las empresas se aseguran una continua
serie de pagos garantizados, desde el sector público, por un periodo de
20-30 o más años. (...)
Los promotores de esta fórmula (en una órbita siempre muy próxima a
los “neocon”) han argumentado que se reduce el tiempo de construcción de
los hospitales, que garantiza la entrega de la obra en el tiempo
estipulado, que evita desviaciones presupuestarias, que es más
innovador, especializado, eficaz y eficiente.
Sin embargo, la mayoría de
estas premisas no se han cumplido en las experiencias británica,
holandesa, alemana, escandinava o australiana que hemos podido
contrastar. Más bien, nos encontramos ante un escenario, también en el
caso de Vigo, que pone en evidencia que:
– Generalmente, se plantea la construcción
de un hospital al que se le recorta en un 20-30% su funcionalidad en el
mismo momento de su licitación. Se gestionan muy hábilmente las
expectativas (de usuarios y profesionales) y se reduce su capacidad en
el microsegundo siguiente.
Vigo es un caso palmario de este tipo de
perversión. Por ejemplo, con respecto al plan funcional inicialmente
comprometido se ha reducido la hospitalización convencional en 394 camas
(31,8%), 11 los quirófanos (31,4%), en 40 puestos de observación de
urgencias (55,5%) en 27 las salas de radiología (45,7%) y ha
desaparecido el laboratorio central.
– En la mayor parte de los casos, se
recorta nuevamente su funcionalidad a lo largo de la ejecución de la
obra. Se justifica siempre en base a reordenación de servicios.
Finalmente en el área sanitaria de Vigo, con el nuevo hospital sólo
habrá 20 camas más de ingreso convencional que en el viejo esquema de
servicios del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (CHUVI).
– Sin embargo, los costes finales de estos
hospitales resultan siempre muy superiores a los de construcción
pública (hasta cuatro veces más).
– Sistemáticamente la carga de deuda
inflexible del PFI/PPP condiciona y reduce la capacidad de inversión y
los presupuestos sanitarios de los gobiernos durante muchos años.
Impacta recortando el empleo y los niveles de gasto en los presupuestos
de los gobiernos destinados a la atención sanitaria, lo que empeora la
calidad asistencial.
En el caso de Vigo, el Servicio Gallego de Salud,
abonará en concepto de compromisos derivados del contrato de concesión
de obras para la construcción y explotación del Hospital “Álvaro
Cunqueiro” 1.329 millones de euros (hasta 2033) y 92 millones de euros
(hasta 2022) por el contrato de la central logística; ¡ 1.421 millones
de euros !.
– En Vigo, se han producido retrasos en la
ejecución de obra que han llevado a una acumulación total en el retraso
de 14 meses en relación a la planificación de obra inicialmente
planteada. Los retrasos en ejecución y entrega son una constante en los
procesos PFI/PPP. (...)" (José Manuel Peña Penabad, Econonuestra, 15/10/2015)
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