12.11.15

¿Por qué después del incremento de la pobreza, del estancamiento secular, del incremento de los niveles de deuda pública, todavía hay quien defiende la austeridad?

"El porcentaje de población en riesgo de pobreza o de exclusión social en los cinco países europeos intervenidos (con distintas fórmulas) durante la Gran Recesión es superior a la media de la Unión Europea (...)

La ucronía consiste en preguntarse qué hubiera pasado si esos países no hubieran sido intervenidos y no hubieran tenido que aplicar medidas de austeridad tan fuertes como las que han sufrido sus ciudadanos.  (...)

La ucronía consiste en preguntarse qué hubiera pasado si esos países no hubieran sido intervenidos y no hubieran tenido que aplicar medidas de austeridad tan fuertes como las que han sufrido sus ciudadanos.

 Lo que es seguro es que todos ellos fueron obligados, a cambio de los rescates macroeconómicos o financieros, a ejecutar políticas económicas de la familia de la “austeridad expansiva”(teorizadas por Alberto Alsina y Silvia Ardagna), que decían que, independientemente del nivel inicial de deuda, todo ajuste fiscal que base sus objetivos en reducir el gasto público y vaya acompañado de una moderación salarial y de un proceso de devaluación interna tendrá carácter expansivo.

La “austeridad expansiva” fue puesta en cuestión por el propio FMI cuando en 2012 hizo público un estudio que decía que se habían subestimado los multiplicadores fiscales negativos de la eurozona: los efectos de la austeridad llegaron a estar sobrevalorados en algunos casos en más de un 150% de lo previsto.

¿Por qué después de estos resultados en el incremento del riesgo de la pobreza, en el estancamiento secular, en el incremento de los niveles de deuda pública, en la lentísima reducción del paro, todavía hay quien defienden esas políticas de austeridad? El profesor de la Universidad de Brown (EEUU) Mark Blyth, autor del libro de referencia Austeridad. Historia de una idea peligrosa (Crítica), lo explica del siguiente modo: 

 “A pesar de que el FMI haya perdido la fe en la austeridad, esto no significa que sus defensores no estén tratando de encontrar nuevos ejemplos de su (presunto) funcionamiento. Hay demasiadas reputaciones en juego y también es demasiado el capital político invertido como para permitir que unos simples e inoportunos hechos vengan a interponerse en el camino de esta ideología”.                (   , El País 19 OCT 2015)

No hay comentarios:

Publicar un comentario