"El porcentaje de población en riesgo de pobreza o de exclusión social en
los cinco países europeos intervenidos (con distintas fórmulas) durante
la Gran Recesión es superior a la media de la Unión Europea (...)
La ucronía consiste en preguntarse qué hubiera pasado si esos países no
hubieran sido intervenidos y no hubieran tenido que aplicar medidas de
austeridad tan fuertes como las que han sufrido sus ciudadanos. (...)
La ucronía consiste en preguntarse qué hubiera pasado si esos países
no hubieran sido intervenidos y no hubieran tenido que aplicar medidas
de austeridad tan fuertes como las que han sufrido sus ciudadanos.
Lo
que es seguro es que todos ellos fueron obligados, a cambio de los
rescates macroeconómicos o financieros, a ejecutar políticas económicas
de la familia de la “austeridad expansiva”(teorizadas por Alberto Alsina
y Silvia Ardagna), que decían que, independientemente del nivel inicial
de deuda, todo ajuste fiscal que base sus objetivos en reducir el gasto
público y vaya acompañado de una moderación salarial y de un proceso de
devaluación interna tendrá carácter expansivo.
La “austeridad expansiva” fue puesta en cuestión por el propio FMI
cuando en 2012 hizo público un estudio que decía que se habían
subestimado los multiplicadores fiscales negativos de la eurozona: los
efectos de la austeridad llegaron a estar sobrevalorados en algunos
casos en más de un 150% de lo previsto.
¿Por qué después de estos resultados en el incremento del riesgo de
la pobreza, en el estancamiento secular, en el incremento de los niveles
de deuda pública, en la lentísima reducción del paro, todavía hay quien
defienden esas políticas de austeridad? El profesor de la Universidad
de Brown (EEUU) Mark Blyth, autor del libro de referencia Austeridad.
Historia de una idea peligrosa (Crítica), lo explica del siguiente modo:
“A pesar de que el FMI haya perdido la fe en la austeridad, esto no
significa que sus defensores no estén tratando de encontrar nuevos
ejemplos de su (presunto) funcionamiento. Hay demasiadas reputaciones en
juego y también es demasiado el capital político invertido como para
permitir que unos simples e inoportunos hechos vengan a interponerse en
el camino de esta ideología”. (
Joaquín Estefanía , El País,
19 OCT 2015)
No hay comentarios:
Publicar un comentario