"(...) Por eso, a partir de esta misma noche-madrugada los estados mayores
de todos los partidos han comenzado a estudiar a fondo los resultados
para ver las distintas alternativas de Gobierno con la vista puesta en
Bruselas que a través de diversos medios informativos ha venido lanzando
mensajes de preocupaciónón de que España pueda convertirse en un nuevo
Portugal, que en pleno ajuste, ha sido la oposición de izquierdas
(partido socialista y partido comunista) la que ha venido a substituir a
Pedro Pasos Coelho, el socialdemócrata aliado de Rajoy en el país
vecino o en Dinamarca, donde al final, no ha gobernado el candidato más
votado, como defiende el Presidente del Gobierno español, sino el
candidato de la oposición, el que ha conseguido mayores apoyos
parlamentarios.
Pero para la UE, a la vista de estos resultados, lo que le puede
quitar el sueño (sólo hay que ver la cara de la canciller Merkel en el
último Consejo Europeo cuando Rajoy le insinuó que, según sus encuestas,
Podemos podría desplazar al PSOE como segunda fuerza), es que España
pueda convertirse en una nueva Grecia, con el agravante de que nuestro
país es la cuarta economía de la eurozona, y todavía, según vienen
repitiendo desde Bruselas, hacen falta nuevos ajustes y una vuelta de
tuerca más a la reforma laboral, aparte de que hay que retocar el
Presupuesto que ha dejado hecho el Gobierno de Rajoy para cumplir los
objetivos de déficit.
El jueves The Wall Street Journal resumía
perfectamente la situación con un llamativo titular “El futuro de Europa
depende de lo que voten el domingo los españoles (ver republica.com
“Final de campaña: “WSJ” cree que el futuro de Europa depende de
España”)
Setenta y dos horas antes de la jornada electoral de este domingo, y
ante el frenazo en en las encuestas de Ciudadanos y la subida de
Podemos, a pesar de toda la ayuda de la prensa internacional (“Nosotros
votaríamos por Ciudadanos” se pronunciaba con claridad el influyente
semanario The Economist), la Moncloa, por boca de Jorge Moragas, jefe de
campaña del PP y responsable del gabinete de Rajoy, lanzaba el mensaje a
los periodistas que iban en la caravana del candidato popular de que
quizás habría que intentar la “Gran Coalición”, entre el PP y el PSOE
(213 diputados, 37 más que la mayoría absoluta).
El globo sonda ocupaba la primera página del diario El Mundo que
destacaba el mensaje de Moragas, sin citarlo, porque era off the record,
con la advertencia de que esa “Gran Coalición” no podía hacerse con
Pedro Sánchez, con quien Rajoy ha roto todos los puentes, hasta el punto
que se ha negado a devolverle la llamada tras su solidaridad por la
“agresión de Pontevedra”.
Rajoy no quiere el menor contacto con el
secretario general del PSOE, desde que en el “Cara a Cara” del 14 de
diciembre le lanzó a la cara la acusación de que no era un político
“decente” .
En ese “Plan Moragas” el jefe de la campaña incluiría a Susana Díaz,
presidenta de Andalucía que esta noche ni siquiera ha felicitado
públicamente a Pedro Sánchez y ha insistido mucho en la unidad y en la
cohesión de España, y sería decisiva la intervención de Felipe González,
que siempre se ha manifestado partidario de esa “Gran Coalición”, pero
que últimamente conforme han ido creciendo los partidos emergentes, ha
venido mostrando la mayor frialdad hacia esa salida, bien vista por
Europa, pero que dejaría en la oposición, sobre todo a Podemos, la gran
preocupación de la Troika, pero la gran esperanza, a la vista de los
resultados, de importantes sectores de la población. (...)" (José Oneto, República.com, 21/12/15)
"Fin de la transición.
El bipartidismo PP-PSOE se ha acabado e, ironía
del destino, estos dos grandes actores de los últimos 39 años ahora
están obligados a entenderse y puede que hasta el punto de tener que
sentarse juntos en un Gobierno de ‘gran coalición’, como el actual de
Alemania. (...)
Estamos hablando de un pacto de gobierno constituyente al que bien
podría sumarse Ciudadanos con sus 40 escaños que sumados a los 123 del
PP y a los 90 del PSOE permitirían de manera holgada la reforma de la
Constitución. Y la mejora del sistema político, hoy agotado en los 39
pasados años de la Transición que ahora llega a su fin con muchas más
luces que sombras pero necesitada de una profunda renovación.
Este es el gran desafío que tienen por delante Mariano Rajoy y Pedro
Sánchez, dos políticos enfrentados hasta en lo personal que puede que
tengan que dar, ambos, un paso atrás para permitir que sus partidos -con
ayuda de Ciudadanos- articulen un gran pacto nacional. (...)
¿Qué hacer? Pues en primer lugar PP y PSOE deberán abrir un debate
interno en sus respectivos órganos directivos y llegado el caso deben
convocar a sus bases para plantear este nuevo gran acuerdo nacional con
voluntad constituyente y reformista.
Y luego PP y PSOE han de encontrar las personas adecuadas y capaces
de dialogar para implementar el gran acuerdo. De lo contrario España
sufrirá y estos dos partidos también, con el riesgo de sufrir una
catarsis de insospechado alcance, porque está claro que los españoles
quieren un cambio en profundidad. De hecho ese cambio ya ha comenzado el
20-D y no tiene vuelta atrás." (Pablo Sebastián, República.com, 21/12/15
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