21.12.15

El PP ha ganado pero se ha hundido... uno de cada cuatro de sus diputados procede de las dos castillas

"El Congreso resultante del 20-D es un puzzle (como lo es España). (...)

El éxito de Podemos y sus plataformas populares es incontestable. Y la fragmentación parlamentaria pronosticada también. (...)

Este 20-D de 2015 arrancó un 15 de mayo de 2011 pero no termina con el cierre de las urnas. Sus efectos se prolongarán durante semanas, meses y años 

(...) resucita un fantasma: el de la gran coalición o una versión dulcificada de la misma. Cabe no descartar tampoco nuevas elecciones generales en 2016 (...)


– El PP ha ganado pero se ha hundido. (...) Por mucho que sea la lista más votada, pierde un tercio de los apoyos que tuvo hace cuatro años. (...)

– El PSOE también cae, de 110 a 90. Los resultados escarban aún más en el agujero que había dejado Rubalcaba en 2011 (...) Su margen de resistencia se basa en Andalucía y Extremadura, mientras en Madrid ha quedado relegado nada menos que a la cuarta posición (...)

– El bipartidismo se queda donde nunca había estado: rozando el 50% de los votos. Sin los efectos de la Ley Electoral y el sistema de circunscripciones uniprovinciales, la suma de PP más PSOE sería aún más débil. 

Pese a la convicción total en las filas socialistas de que sería un suicidio a medio plazo, el resultado del 20-D es casi exactamente el que en su día manejaban Felipe González y personalidades del mundo económico y mediático para justificar una gran coalición a la alemana, como desveló info Libre y reconoció el propio González en El Objetivo de La Sexta.  (...)

– Podemos y las plataformas de confluencia en Cataluña, en la Comunidad Valenciana y en Galicia se erigen como el triunfador claro del 20-D al reunir 69 escaños y rozar el empate en votos con el PSOE. 

Una formación que no existía hace cuatro años se convierte en tercera fuerza en el Congreso y confirma lo que sus candidatos venían calificando de “remontada”. (...) La realidad parlamentaria de este incontestable éxito no será sencilla de manejar puesto que no tendrá una sola voz en el Congreso sino cuatro. Su futuro depende también de cómo maneje los condicionantes de los nacionalismos.

– En otro contexto y con otras expectativas, el estreno de Ciudadanos en el Congreso con 40 diputados sería un éxito innegable. Pero Albert Rivera llegó a verse nada menos que como presidente del Gobierno, el Adolfo Suárez del siglo XXI. (...)

– Los nacionalismos catalán y vasco, que durante años sustentaron al PSOE o al PP en el Gobierno, recuperan la posibilidad de decidir (o de permitir). Rajoy necesitaría la abstención del PNV y hasta de Artur Mas y ERC, además del apoyo de C’s, para seguir en la Moncloa (salvo acuerdo con el PSOE).  (...) No parece siquiera planteable el intento de acuerdos. (...)

– La mejor noticia que se puede dar de Izquierda Unida tras el 20-D es que existe. (...)

Mariano Rajoy, el ganador derrotado de este 20-D, ha proclamado que va a “intentar” formar gobierno. (...)

Se abre un escenario en el que en realidad la mayor presión recae sobre Pedro Sánchez. El tono en el que reconoció anoche su derrota, felicitó a Rajoy como “ganador” y recordó que el líder del PP debe intentar gobernar anticipa el calvario político que para él también se abre. Aritméticamente lo tiene aún más difícil que Rajoy para sumar apoyos.

 Y tendrá que afrontar las múltiples presiones que desde el mundo económico (y los llamados mercados) pero también desde sectores poderosos de su propio partido le insistirán en la argumentación de la estabilidad económica y las "razones de Estado" para evitar fórmulas multipartidos. (...)"                (Jesús Maraña , InfoLibre, en Rebelión, 21/12/15)


"(...)  Lo más significativo, sin embargo, es el desplome -sin matices- del PP en regiones como Andalucía, donde los conservadores han pasado de 33 diputados a 21, mientras que en Cataluña se ha hundido hasta ser la sexta fuerza política (11% de los votos) con un cosecha de apenas cinco diputados de los 47 en juego. Incluso en Galicia su batacazo ha sido considerable. Ha perdido la tercera parte de los diputados.

El desastre, en todo caso, ha sido general. Y hoy se puede decir que el PP saca sus mejores resultados en la España interior, con una población más envejecida que la media del resto del país.

Un par de datos lo ponen de relieve. Tanto en Castilla y León como en Castilla-La Mancha, el Partido Popular ha rozado el 40% de los votos, lo que supone que prácticamente uno de cada cuatro diputados del PP (27) procede de las dos castillas, donde la influencia de la ley electoral es mayor, no por la regla D´Hondt, sino por las numerosas circunscripciones a las que se garantiza un mínimo de dos diputados independientemente de la población.

Esta influencia de la demografía sobre el voto es, igualmente, observable en otros tres territorios en los que el PP ha cosechado sus mejores resultados: Cantabria (37%) Aragón (31% de los votos) y Asturias (30%).

Hay regiones en las que el Partido Popular ha mejorado esos porcentajes, pero son aquellos territorios en los que partía de una posición de privilegio con niveles de representación del 50%, como Madrid, la Comunidad Valenciana o Murcia. Es decir, que todavía hay una inercia en el voto que ha evitado que el descalabro sea mayor.

Pero ese proceso tiende a desgastarse en el tiempo. La sociología política ha demostrado que los cambios en el voto no suelen ser radicales y hay un periodo de transición, normalmente hacia la abstención. De hecho, eso eso es lo que puede explicar que la participación haya sido inferior a la esperada, y eso ha castigado especialmente al PP:

No es menos relevante que el PP, con el 100% de los votos escrutados, haya pasado a ser el quinto partido en el País Vasco y el sexto en Cataluña, y aunque conserva la primera posición en Galicia, la distancia se va estrechando por el impulso de las mareas municipales. Hoy el PP tendría prácticamente imposible conservar Galicia si se celebraran elecciones autonómicas."               (El Confidencial, 21/12/15)

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