"Los socialistas han perdido el domingo más de millón y medio de votos y veinte escaños en el Congreso. (...)
Sánchez ha llevado a la organización, no sólo al peor registro
electoral, sino que, además, la ha refugiado en Andalucía, Extremadura y
zonas rurales, perdiendo pie en las grandes ciudades. (...)
Las circunstancias hacen, no obstante, que los noventa escaños
socialistas sean determinantes para que esta legislatura prospere o
aborte.
Va a ocurrir lo segundo porque el PSOE ni va a abstenerse en la votación de investidura de Rajoy (si es el candidato) como hará Ciudadanos, ni va a acordar con Podemos y las fuerzas nacionalistas un gobierno alternativo, aunque Sánchez e Iglesias lleguen a fingir negociarlo.
Va a ocurrir lo segundo porque el PSOE ni va a abstenerse en la votación de investidura de Rajoy (si es el candidato) como hará Ciudadanos, ni va a acordar con Podemos y las fuerzas nacionalistas un gobierno alternativo, aunque Sánchez e Iglesias lleguen a fingir negociarlo.
Algo muy extraño y nada probable tendría que suceder para
que no vayamos a unas nuevas elecciones ante la evidencia de que el
Congreso de los Diputados es un parlamento “colgado” según la
terminología política británica.
El PSOE vive horas angustiosas porque está en juego su futuro: si se
abstuviese y diese apoyo indirecto a Rajoy en la investidura, su
coherencia se vendría abajo; lo mismo que si negociase un gobierno a
cinco con el artefacto explosivo de un referéndum para Catalunya –como
quiere Podemos– que harían estallar Susana Díaz, Guillermo Fernández
Vara y García Page, entre otros barones y personalidades del socialismo
español. (...)
Los resultados electorales del domingo son por completo inmanejables
porque aúnan la fortaleza disminuida del bipartidismo y el empuje
resuelto de los emergentes, pero en unas proporciones letales para la
gobernabilidad y que sientan mal a la macroeconomía española como ayer
se encargaron de testimoniarlo los mercados.
Esta conclusión es
compartida por el PP –desmoralizado hasta extremos lindantes con la
depresión colectiva– y por sectores muy amplios del PSOE que, aunque
ansiosos, otean más y mejor salida en una nueva confrontación que en una
colaboración indirecta con el PP o un entendimiento con Podemos y los
nacionalistas.
Los acontecimientos se van a precipitar y la agonía de
este episodio no será demasiado larga.(...)" (Hacia nuevas elecciones, de José Antonio Zarzalejos, La Vanguardia, en Caffe Reggio, 22/12/15)
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