"Dentro del Título I de la Constitución española -De los derechos y deberes fundamentales- (...) De manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo.”
Pero nunca en la historia de la actual Constitución española se ha producido una situación de pleno empleo (...)
Por consiguiente, ¿que por qué no ha
habido nunca pleno empleo en España? Lo diremos de nuevo y de todas las
únicas formas posibles. Porque los poderes públicos no han realizado de manera especial una política orientada al pleno empleo.
Y porque, ahora, o en el instante siguiente en el que usted decida
sentarse ante su televisor, cualquiera de los candidatos al próximo
gobierno de la nación podrá aparecer disputando una simpática
partida de futbolín, al tiempo que le confirma a un graciosillo cantante
de rancheras/”periodista” que sí, que esta idea de mostrarse ante la
gente así es total no solo porque le humaniza como representante político sino también porque le homogeneiza con el conjunto de los representados.
Será entonces cuando usted piense: “¡Y una mierda!, ¡siguiente candidato, por favor!” Tan
solo aquél cuyo sueldo sirva para defender alguno de los artículos más
mentirosamente bellos, por el momento, de nuestra Constitución." (El Captor, 2015, 30 de noviembre, en Economía Española.)
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