11.1.16

Cómo evitar que Europa acabe 'japonizada' en 2016 por la deflación

"A pesar del estímulo monetario más grande de toda su historia, Japón, la tercera economía mundial continúa sin despegar. Ha entrado oficialmente en recesión técnica por quinta vez en los últimos siete años.  (...)

Con subidas de precios del 0%, un enorme volumen de deuda pública y un paro en máximos, la extremadamente lenta recuperación de la eurozona contradice las declaraciones demasiado optimistas de algunos políticos.

¿Estaremos en una situación, al menos parecida a la denominada 'trampa de la liquidez'?, lo que algunos llaman ahora 'situación a la japonesa'. Se trata de un cuadro de caídas de precios, que sin llegar a ese proceso de caída persistente y notable de los precios que supone un proceso deflacionario más grave, va unido a un estancamiento económico importante y fuerte volumen de paro.

Desde hace años, conocemos en la teoría macroeconómica, que en esa situación la política monetaria es completamente ineficaz -se ha agotado la munición- y que lo único que puede conseguir reanimar a la economía son los estímulos a la demanda.

Me temo que la realidad apunta en esa dirección: Francia crece apenas un 0,3%, e Italia menos (el 0,2%). España consigue cierto crecimiento -0,8%- pero con una tasa de paro situada en niveles récord, un nivel de elevada deuda, y la necesidad de crecer durante años mucho más que el resto de socios europeos para recuperar el terreno. 

El PIB ha disminuido en tres países (Grecia y las supuestamente virtuosas Estonia y Finlandia), lo que deja el crecimiento de toda la Unión en el 0,4%, en línea con la economía del Reino Unido y de Estados Unidos. 

La economía holandesa está prácticamente estancada, y la alemana se desacelera lentamente, con niveles de inversión alarmantemente bajos. Entre los rescatados, solo España e Irlanda presentan reactivaciones dignas de ese nombre. La economía portuguesa se ha parado de golpe. 

Y Grecia ha pasado de tasas positivas a un retroceso de su PIB.
Frente a esta situación, Draghi, volvió a bajar los tipos de interés, anunciando una ampliación del ingente programa de compras de activos (QE, por sus siglas en inglés) (...9

Las políticas de oferta -contención de los salarios y más mercado- no han llevado al resultado esperado por sus patrocinadores, lo que unido al agotamiento de la política monetaria, lleva a la necesidad ineludible de incrementar el consumo y la inversión, es decir, la demanda. (...)"                   (Juan José Pintado  , El Economista, 7/01/2016)

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