"Sólo hay que abrir un periódico, cualquier periódico, para descubrir
que nos encontramos ante una amenaza terrorista global e inminente, como
nunca se ha conocido, que en cualquier momento puede atacar una ciudad
europea de forma nunca antes conocida. Los datos no demuestran esa
afirmación, sino que la desmienten.
El alto número de atentados en los 70 y 80 tiene que ver con dos
razones: unas relacionadas con la situación específica de algunos
países, fundamentalmente Reino Unido, España e Italia, y otras con las
consecuencias de los conflictos de Oriente Medio que alcanzaron a
Europa.
Es cierto que no existía una amenaza global, como la manifestada
en el siglo XXI, primero por Al Qaeda y luego por ISIS. Aun así, los
números hablan por sí solos. No se puede hacer un análisis sobre el
impacto de la violencia terrorista en Europa ignorando las muertes que
provoca, como si estas fueran efectos menores. (...)
El terrorismo local tuvo objetivos similares en los 70 y 80, aunque
también se dirigió contra fuerzas militares y policiales. Pero los
atentados cuyos autores o responsables venían de Oriente Medio se
realizaron en muchas ocasiones contra el transporte aéreo, aviones o
aeropuertos, objetivos claramente civiles.
Como ejemplo, Lloyd’s llegó a ofrecer un seguro específico para secuestros aéreos.
Por una prima de 75 dólares por vuelo, el viajero de un vuelo
secuestrado podía recibir 500 dólares por día de cautiverio, 2.500 por
gastos médicos posteriores y, si estos ya no eran necesarios en caso de
muerte, 5.000 dólares.
Pero actualmente el terrorismo es sumamente útil para provocar una
reacción política en los gobiernos y los medios de comunicación. Las
cifras son cosas del pasado." (Guerra Eterna, 16 enero 2016
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