"(...) Cuál fue la génesis de la Gran Recesión, con todos los sufrimientos
que el mundo ha padecido desde hace ya ocho años y medio.
Hay muchas
teorías sobre ello, pero una de las más agudas es la que plantea el
origen de la crisis económica en un factor político como la gigantesca
desigualdad. Si ello hubiera sido así, hoy, tanto tiempo después, la
situación es peor porque las diferencias sociales se han multiplicado
por la gestión de esa crisis.
El hoy gobernador del Banco de la India, Raghuram G. Rajan, que vio
pasar los problemas por delante cuando fue economista jefe del Fondo
Monetario Internacional (FMI) en el periodo justo anterior a la crisis
(2003-2007), cuando las burbujas todavía no habían estallado, contó en
un libro luminoso (Grietas del sistema, Deusto) cómo entre 1976
y 2007 —los años de esplendor de la revolución conservadora—, de cada
dólar que creció la renta en EE UU, 58 centavos fueron a parar al 1% de
las familias más ricas, mientras el mapa cotidiano de las clases medias y
bajas fue un salario prácticamente estancado, amén de una creciente
inseguridad laboral.
Rajam, como también hicieron Nouriel Roubini y otros economistas,
complementa esa desigualdad con el crédito fácil: las diferencias en
renta y riqueza se trataron de compensar con el acceso masivo al
crédito, que fue la respuesta política a las grandes distancias entre
los emolumentos del trabajo y las ganancias de las rentas del capital.
Los beneficios de esa política (aumento del consumo, mayor empleo) son
inmediatos en tanto que el pago de la inevitable factura se aplaza para
el futuro. “Por cínico que parezca, el crédito fácil ha sido utilizado
como paliativo a lo largo de toda la historia por parte de los gobiernos
incapaces de resolver la profunda angustia de la clase media”, escribió
Rajan.
Brecha entre ingresos y gastos
Los provechos son inmediatos, los costes pertenecen al futuro. Todo
es seguro hasta que irremediablemente estalla la burbuja. El doctor catástrofe,
como fue apelado Roubini por haber pronosticado la que se venía encima
antes de que fuese de dominio público, remachó la idea anterior: los
salarios de la mayor parte de la gente crecían muy poco, lo que generó
una brecha entre los ingresos y las expectativas de gastar (no ser menos
que el vecino).
La respuesta fue el endeudamiento. La gente obtenía créditos que los
bancos concedían con mucha facilidad para compensar la distancia entre
los gastos y los ingresos.
Ello sirvió también para el sector público:
los gobiernos multiplicaron los gastos que no eran financiados
totalmente con impuestos (que se pagan proporcionalmente y no son
devueltos) sino con deuda pública (que pagan todos los ciudadanos y que
hay que devolver a los bancos).
En ambos casos, la deuda privada y la
pública se hicieron insostenibles y desembocaron en la crisis financiera
(Cómo salimos de ésta, Destino).
Roubini llegaba a una conclusión que no podrá desmentir Luís de
Guindos: todo modelo económico que no aborde adecuadamente la
desigualdad a través de la provisión de bienes públicos y la igualdad de
oportunidades acabará enfrentándose a una crisis de legitimidad.(...)" (
Joaquín Estefanía , El País,
4 ENE 2016)
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