"(...) Rajoy acaba la legislatura con una tasa de paro levemente inferior a
la que se encontró. Pero que nadie se confunda: la tasa de desempleo se
ha reducido porque hay ahora mucha menos gente buscando empleo
(población activa) que hace cuatro años, no porque haya más gente
trabajando.
La menor población activa se debe fundamentalmente a la
emigración, a las prejubilaciones provocadas por la reforma laboral, y a
la pérdida de esperanza en encontrar empleo.
De hecho, ahora hay unos 400.000 trabajadores menos que cuando Rajoy
llegó al poder. O por decirlo de otra forma: durante el gobierno de
Rajoy se han destruido más puestos de trabajo de los que se han creado. (...)
Hoy hay 18 millones de horas trabajadas a la semana menos que cuando
Rajoy llegó al poder. Esto supone que se trabaja menos y que se paga
menos por salarios que hace cuatro años. Lo peor de todo es que a pesar
de que se trabaje menos en total, las horas extraordinarias semanales
han aumentado en casi un millón.
Esto quiere decir que las personas que
trabajan lo hacen más; o expresándolo de otra forma, que la explotación
laboral ha aumentado. Y todo ello sin hablar de las horas
extraordinarias no pagadas ni de las que no se declaran.
La proporción de trabajadores a jornada parcial ha aumentado sobre el
total, y lo mismo ha ocurrido con los trabajadores de contrato temporal. (...)
Ahora el despido no sólo es libre para el empleador (te puede expulsar
cuando quiera y por lo que quiera), sino que es muy barato. Los
contratos indefinidos tienen ya prácticamente las mismas pésimas
condiciones laborales que los contratos temporales. (...)
El déficit público es bastante menor que hace 4 años, pero ello no se
ha conseguido a través del incremento de ingresos a las capas más
acaudaladas (los ingresos apenas se han inmutado en estos 4 años a pesar
de los más de 40 incrementos de impuestos), sino a través de recorte en
todo tipo de gastos: pensiones, educación, sanidad, prestaciones
sociales, etc. Lo único en lo que no ha recortado ha sido en el pago de
intereses de deuda pública que reciben en su mayoría bancos. Y a pesar
de todo ello, la deuda pública se ha disparado hasta límites
estratosféricos.
En definitiva, el balance económico y laboral del gobierno de Rajoy
es desastroso: se ha llevado por delante un buen trozo del Estado del
Bienestar y de los derechos de los trabajadores y a pesar de ello la
economía española está mucho peor.(...)" (Eduardo Garzón Espinosa, Economía crítica y Crítca de la economía, 13/01/16)
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