"(...) (En EE. UU.) suelen
presentarse también otros candidatos a veces con propuestas realmente
interesantes, como ahora ocurre con Scott Smiths.
En su página web (que
puede verse aquí) hace una propuesta tan fácil como efectiva y
revolucionaria para evitar que el gobierno siga generando déficits
multimillonarios y una deuda que aumenta cada año sin necesidad de que
las empresas y personas física sigan pagando impuestos para
financiarlos.
La idea, expuesta de la manera más sencilla es la siguiente, tal y como él la expone en su web.
El presupuesto federal de Estados Unidos es de 3,9 billones (españoles, es decir, millones de millones) de dólares.
La renta personal en Estados Unidos es de unos 15 billones de
dólares, de modo que tratar de financiar con ella los 3,9 billones del
presupuesto obliga a establecer altos impuestos o a incurrir en grandes
déficits.
La solución de Smith es la que muchos economistas y asociaciones cívicas como ATTAC
venimos proponiendo desde hace años: establecer una tasar sobre una
parte de la economía que hasta ahora está prácticamente exenta de
cualquier tipo de gravamen, las transacciones financieras.
Las cuentas de Scott Smith para Estados Unidos son muy sencillas.
Según las estadísticas internacionales, el volumen de transacciones
financieras de la economía estadounidense era de 4.456 billones de
dólares en 2013 (sería fácil demostrar que en realidad es mayor, porque
esas cifras suelen estar infravaloradas, pero podemos dejar las cosas
así).
Eso significa, por tanto, que para financiar los 3,9 billones del
gasto presupuestario haría falta exactamente el 0.0875%del total de las
transacciones financieras (esa es la proporción que 3,9 billones
representa de 4.456 billones).
Es decir, que (redondeando) con una
simple tasa del 0,1% sobre todas las transacciones financieras ya no
sería necesario que ni las personas ni las empresas pagaran impuestos
para financiar el gasto público (compárese ese 0,1% con el porcentaje
que cada uno de ustedes paga de impuestos sobre su renta).
Lógicamente, esta misma propuesta se podría aplicar en Europa, en
España y para el mundo en su conjunto y su efecto sería inmediato y de
una eficacia impresionante. Valgan tres de ejemplos.
– El stock de deuda pública actual en todo el mundo es de 58 billones de dólares.
– El gasto público mundial anual es de unos 20 billones de dólares.
– La financiación establecida en la reciente cumbre de París para
hacer frente al cambio climático fue de 100.000 millones de dólares al
año.
Por otro lado, de los datos del Banco Internacional de Pagos se
deduce, según una estimación bastante conservadora, que el volumen total
de transacciones financieras en el mundo es de unos 11.000 billones de
dólares.
Eso quiere decir que:
- a) Toda la deuda acumulada en el mundo se financiaría con una tasa única (un solo año) del 0,5% del total las transacciones financieras (58 billones/11.000 billones x 100).
- b) El gasto público mundial se financiaría con una tasa anual del 0,2% de todas las transacciones financieras (20 billones/11.000 billones x 100) y prácticamente ya no haría falta ningún otro impuesto.
- c) La lucha contra el cambio climático se podría financiar anualmente con una tasa del 0,0001% del total de las transacciones financieras internacionales.
Naturalmente, establecer en todo el mundo una tasa de este tipo y
sobre una base amplia de las transacciones financieras conlleva
complicaciones pero desde luego no mayores que las que implica mantener
los sistemas fiscales actuales en todos los países.
Además, con ella se
ahorraría mucho dinero en personal y en gastos de administración, y
nadie podría decir que se está estableciendo una medida confiscatoria o
ni siquiera que atente contra el funcionamiento del sistema. Hablamos de
un porcentaje verdaderamente ridículo.
¿Por qué no se adopta entonces? El candidato a la presidencia de
Estados Unidos Scott Smiths dice que es porque hacemos frente a
problemas del siglo XXI con instrumentos del siglo XIX. Lleva razón,
pero yo creo que también se rechaza porque los poderosos que gobiernan
el mundo no quieren ceder ni un céntimo. Lo quieren todo.
Y también
porque, en realidad, lo que les preocupa no es que haya más o menos
impuestos sino que, gracias a la fórmula que acabo de explicar todos los
seres humanos pudieran ejercer sus derechos, informarse, estudiar y
conocer, el mundo sin ser esclavas día a día de la necesidad.
En cualquier caso, que nadie se confunda. La propuesta que acabo de
hacer muestra que los problemas de déficits y deuda pública gigantescos
que tienen las economías no se solucionan porque no se quiere pero eso
no quiere decir que, incluso si se resolviesen por la forma que
propongo, estuviese ya todo solucionado.
Seguiría habiendo una predomino
letal de la actividad financiera que antes o después acaba con la
creación de riqueza que satisface nuestras necesidades y quedaría
pendiente resolver otros muchos problemas. Sobre todo el fundamental de
cómo generar los ingresos básicos para poder organizar la vida económica
sin provocar los desequilibrios e injusticias que ahora hay.
Y hay que
tener en cuenta, además, que los impuestos no son útiles solo para
recaudar sino también para redistribuir la renta y la riqueza y para
incentivar o desincetivar determinadas actividades. Pero de eso
hablaremos otro día." (Juan Torres López, 22/01/16)
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