14.1.16

Una tormenta económica mundial se alza en el horizonte

"(...) Hasta los más pacatos se atreven a decir que el viento es de tormenta. Los más osados, entre ellos Georges Soros, el rey de los especuladores, creen que está en ciernes un nuevo desastre como el de 2008. El descontrol económico y financiero que vive China es la preocupación más inmediata. 

Y no sólo porque el hundimiento de las bolsas de ese país haya arrastrado a las de todo el mundo sino también porque los problemas chinos son profundos y van a afectar, lo están haciendo ya y mucho, a toda la economía mundial.  (...)

Según los expertos, las bolsas van a seguir cayendo durante muchos meses: la española podría hacerlo hasta quedarse por debajo de los 1.800 puntos, dejando en muy mala situación a algunas grandes empresas. Repsol es una de ellas. 

Se dice que el fuerte descenso de sus cotizaciones –que ya ha hecho un agujero de 3.000 millones a sus socios de La Caixa y de Bankia- así como su gran endeudamiento, le van a obligar a obligar a vender sus yacimientos asiáticos, sus instalaciones de energía eólica en el Reino Unido y hasta su red de gasolineras.  (...)

El cambio de modelo decidido por sus dirigentes en 2014 -olvidando la prioridad de exportar y haciendo del consumo interno su primer objetivo- no sólo no está dando resultados, sino que está provocando una fuga de divisas que inunda los mercados mundiales, ya pletóricos de dinero que sus dueños no saben donde invertir con la rentabilidad que esperan. 

Y se teme que la situación empeore mucho si Pekín decide devaluar su moneda para empujar las exportaciones, que se han encarecido como consecuencia de la tradicional fortaleza del reminbi. Las crónicas financieras no hablan de pánico en los mercados, pero sí de un miedo creciente.  (...)

El Banco Mundial acaba de rebajar sus previsiones de crecimiento de la economía mundial. El FMI no deja de hacerlo cada vez que publica uno de sus informes. Brasil y Rusia no van a salir de su profunda recesión. 

 Corren malos tiempos para Latinoamérica y Asia, hasta hace poco boyante, va a pagar las consecuencias del bajón chino, con Japón y Corea como principales perjudicados. Europa camina hacia el crecimiento cero. Sólo los Estados Unidos dan muestras de vitalidad, pero habrá que ver si son capaces de permanecer ajenos a lo que está ocurriendo y, sobre todo, de lo que puede ocurrir, en el resto del mundo.

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