2.2.16

El nuevo gobierno portugués pretende estimular la demanda mediante subidas del gasto público, salarios y recortes de impuestos

"(...) Desde que Portugal se vio forzado a pedir el rescate en el 2010 –créditos por 70.000 millones de euros condicionados a una serie de duros ajustes–, medio millón de jóvenes se han marchado de un país de sólo diez millones. Unos 110.000 –el 2% de la población activa– se han ido en el último año.

 “Los jóvenes no tienen ninguna oportunidad aquí y si consiguen trabajo los salarios son irrisorios, 500 o 600 euros al mes”, dice Estanque.

La ironía no puede ser mayor. Muchos de los migrantes son universitarios formados en un sistema público de educación que había ido mejorando a lo largo de los años anteriores (Portugal ya tiene cinco universidades en el ranking de las 500 mejores del mundo, más que España). Ahora muchos están trabajando en Brasil, Angola, aunque el destino más común es Alemania, país necesitado de mano de obra cualificada.  (...)

Para los tecnócratas de la unión monetaria, la movilidad de mano de obra es el mecanismo clave de ajuste en la unión monetaria. Pero como explica Manuel Caldeira Cabral, el ministro de economía del nuevo gobierno de izquierdas en Portugal: “Si no actuamos, el éxodo masivo de jóvenes perjudicará el crecimiento potencial de la economía de manera permanente”.

El voto juvenil ha sido clave para la formación de un nuevo gobierno liderado por Antonio Costa, de talante dialogante, apoyado por la corriente más joven del partido socialista desde sus días de alcalde de Lisboa. 

Costa ha logrado convencer a los dos partidos de izquierdas, O Bloco de izquierdas y el Partido comunista de apoyar un gobierno de minoría. “Coincidimos en no coincidir en áreas como la reestructuración de la deuda pero estamos todos comprometidos a restaurar la justicia social”, explicó Caldeira.

En Portugal no habrá choque frontal con la Troika como en Grecia, al menos al inicio. La nueva estrategia anti austeridad se basa en numerosos estudios, hasta del Fondo Monetario Internacional, que demuestran que la austeridad excesiva frena la actividad económica y es contraproducente para reducir el déficit público (como porcentaje del PIB). 

“La prueba del fracaso de los ajustes es fácil de ver”, afirma José Caldas, de la Universidad de Coimbra. “Cinco años después somos un país más pobre con un PIB un 15% menor que en el 2007 y una deuda mucho más grande”. 

La deuda pública en Portugal rebasa el 120% del PIB y sumada a la privada alcanza el 350% del PIB. El Gobierno ha elevado el objetivo del déficit del 1,8% al 2,6% para dar más tiempo al crecimiento y lograr el ajuste con menos costes sociales.

Asimismo se pretende invertir la discutible lógica de la devaluación interna, es decir recortes salariales para aumentar la competitividad. Subirá el salario mínimo de 505 a 530 euros mensuales. Revocará los recortes salariales en el sector público.

 “Buscamos la competividad por vía de la inversión productiva y no recortes cortoplacistas de salarios”, explicó Cabral. Se anularán los recortes de pensiones y las subidas de impuestos para los asalariados de menos ingresos. Toda esto restaurará la demanda interna, asegura Cabral. “No son políticas radicales sino diferentes y más inteligentes”.   (...)"           (, Lisboa, La Vanguardia, 31/01/2016)

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