2.3.16

El endeudamiento público y privado a nivel mundial está cerca del 300% del PIB global... a la espera del 'momento' Deutsche Bank

"La economía mundial reduce su ritmo de crecimiento de forma acelerada, acuciada por el parón en seco de los países emergentes. Mientras tanto, los pocos organismos globales de gobernanza miran para otro lado y practican una especie de asombroso laissez faire

Con su inacción dan la sensación de no estar suficientemente preocupados por lo que está sucediendo y por lo que están inquietos los ciudadanos y los mercados.

 Coquetean de forma insensata con la posibilidad de otra Gran Recesión: o porque se aviven los rescoldos de la que comenzó en el verano de 2007, o porque aparezca otra nueva que lleva en su seno distintas burbujas de activos y, sobre todo, una burbuja de la deuda. El endeudamiento público y privado a nivel mundial está cerca del 300% del PIB global.   (...)

Ahora los problemas se han contagiado a través de las bolsas de valores y, dentro de ellas, del sector financiero. Los inversores no apuestan por los bancos. Se está sustituyendo el momento Lehman Brothers (problemas inmediatos de solvencia de uno de los principales bancos de inversión de Wall Street) por el momento Deutsche Bank, que afecta al primer banco germano y a una buena parte de las entidades financieras italianas. 

Sus dificultades son más de falta de rentabilidad (bajos tipos de interés durante mucho tiempo) que de solvencia, aumento de la morosidad, sospechas de problemas en el impago de sus seguros (CDS), y necesidad de mayores porcentajes de capital para coyunturas como la actual, de “estancamiento secular”. 

Desde que comenzó la actual etapa de globalización, a principios de la década de los noventa del siglo pasado, todos los analistas han denunciado su deformidad (movilidad absoluta de los capitales, relativa del resto de las mercancías y limitaciones crecientes a los movimientos de personas, como se manifiesta con la actual crisis de los refugiados en Europa) y su ausencia de gobernación. 

(...)  las diferencias de política económica entre unas partes del mundo y otras han sido notables. En lo único que han coincidido, aunque a muy diferentes ritmos, es en activar políticas monetarias expansivas (creación de dinero y tipos de interés bajos) a través de los bancos centrales. No ha sido suficiente y las tasas medias de crecimiento mundial siguen siendo inferiores a las de 2007 y los años anteriores. 

Hay una coincidencia casi generalizada en la necesidad de activar las políticas fiscales y las reformas adecuadas a este momento para que la economía mundial se mueva de una vez y vuelva a una cierta normalidad (que nunca será la misma de antes).

 Pero ello forma parte de la agenda de la política, no de los banqueros centrales. Si no se hace, lo que a principios del año actual parece malo, puede devenir en peor."            ( , El País, 15 FEB 2016)

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